Versículo 1
Nada más ofensivo a Dios que el fraude en el comercio. Se menciona aquí
el peso falso en representación de todas las prácticas injustas y
fraudulentas en el trato con otras personas. Es abominación a Yahweh.
Los hombres suelen tener en poco tales fraudes y piensan que todo está
bien cuando se trata de ganar dinero. Mas la pesa cabal le agrada.
Nada agrada tanto a Dios como el trato honesto y justo, y nada hay tan
necesario para hacer que nosotros y nuestras devociones agraden a Dios.
Versículo 2
El orgullo es una vergüenza para el hombre, el cual ha sido formado del
polvo de la tierra, vive de limosna, ya que depende de Dios en todo y, con
el orgullo, pierde el derecho a poseer todo lo que tiene. El altivo se
hace a sí mismo despreciable; es un pecado por el que Dios, con mucha
frecuencia, abate a los hombres hasta lo más bajo, como hizo con
Nabucodonosor y Herodes, cuya ignonimia vino inmediatamente después de su
vanagloria. Así como en el orgullo hay necedad, pues acarrea deshonra,
con los humildes está la sabiduría. El vocablo hebreo para ‘humilde’
sólo ocurre aquí y en Miq. 6:8, porción sublime.
Versículo 3
La integridad de un hombre honrado será su guía segura. Sus principios
son fijos, su norma es cierta y, por eso, su camino es llano y libre de
peligros; su sinceridad le mantiene firme y no tiene por qué cambiar de
rumbo por muchas vueltas que dé el camino, pues le basta la brújula de su
buena conciencia. En cambio, la perversidad del pecador es su ruina, por
muy seguro que él se crea.
Versículo 4
En el día de la ira, cuando Dios visite con juicio de condenación
al pecador, de poco le servirán todas las riquezas que haya acumulado: no
le evitarán el golpe, ni le calmarán el dolor, menos aún, le sacarán el
aguijón de la muerte ¿para qué, entonces, la hacienda, el poder y los
títulos nobiliarios? Sólo una buena conciencia hará llevadero el día de la
muerte. Es privilegio de los justos no ser dañado por la muerte segunda ni
ser tan herido por la muerte primera.
Versículos 5-6
Estos dos versículos tratan del mismo asunto que el v. 3. Los caminos
de la religión sincera son llanos y seguros, y en ellos se goza de una
santa seguridad. La justicia del justo será su blasón y su defensa,
para librarles de las seducciones, lo mismo que de las amenazas, del
diablo y del mundo. Pero los malvados encontrarán en su pecado su castigo.
Versículo 7
Como dice Cohen, el hombre impío suele indicar, en Salmos y
Proverbios, el malvado que está en posición de autoridad e influencia de
las que abusa para actuar ilegalmente. Cuando él muere, no sólo perece su
esperanza (el ‘su’ no está en el hebreo), sino la de los
malhechores que con él tenían amistad y, por eso, quedaban impunes. Esta
es la interpretación más probable de este versículo.
Versículo 8
Los buenos son sacados de los apuros en que se creían perdidos, y sus
pies son colocados en amplio espacio (v. Sal. 34:19; 66:12). Dios tiene
siempre medios de librar a los suyos cuando se hallan a un paso de la
desesperación. En cambio, los malvados caen en fosos de los que se creían
libres. Recuérdense los casos de Mordecay (Mardoqueo, en nuestras
versiones) y Amán, de los amigos de Daniel en el horno de fuego, y del
propio Daniel en el foso de los leones, así como del apóstol Pedro en la
cárcel.
Mientras los israelitas hallaron la liberación a través del Mar Rojo,
los egipcios hallaron allí su cementerio.
Versículo 9
Dice el refrán que más mató la lengua que la espada. Pero no hay lengua
tan dañina como la del hipócrita, pues la espada del calumniador se ve
venir, pero la del adulador da la puñalada por la espalda; añade así a la
maldad traición.
El único remedio contra esta perversidad es el conocimiento
(lit.) con el que los justos pueden penetrar, a través de la adulación, en
la falsedad de los impíos.
Versículos 10-11
Estos versículos nos presentan el contraste entre los bienes que
produce un buen gobierno, al escalar los buenos los puestos de poder y
responsabilidad, y los males que produce la charlatanería de unos cuantos
demagogos que embaucan a las masas y, con promesas de falsa libertad,
abren las compuertas de toda clase de desórdenes y desmanes. Los malos
pueden llegar a ser temidos, pero nunca amados, por eso hay regocijo casi
general cuando ellos desaparecen.
Aun el bien o el mal de las personas particulares tienen influencia en
la sociedad, pero la tienen sobre todo la bondad o la maldad de las
personas que ocupan el poder.
Versículos 12-13
Se recomienda el silencio como ejemplo de verdadera amistad. El que
tiene prudencia y entendimiento, sabe controlarse a sí mismo y calla aun
en el caso de ser provocado, a fin de no dar rienda suelta a su pasión ni
encender la pasión de los otros mediante palabras dichas en un momento de
emoción malsana.
Pero el que carece de entendimiento, lo demuestra precisamente en esto:
habla sin reflexionar y, a la menor provocación, llama a su prójimo
‘raca’ o ‘insensato’ o palabras peores en el lenguaje hodierno.
Una de las personas más peligrosas y odiosas es la que anda en chismes
y divulga secretos (comp. con 20:19 y véase Lv. 19:16). No hay
peste tan mala como la de esta clase de personas, pues promueven
discordias, ocasionan odios entre vecinos y parientes y son causa de los
peores males.
Versículo 14
Comparando este versículo con 24:6, se advierte un contexto de guerra,
de caída en manos del enemigo o de liberación de las manos de éste; en una
palabra, de caída física más bien que de moral. Sin embargo, el proverbio
tiene aplicación en todas las áreas. Donde hay buena dirección, hay éxito;
donde no la hay, ha de temerse el fracaso. Pero, como dice nuestro refrán,
«cuatro ojos ven mejor que dos», por lo que en la multitud de
consejeros hay seguridad. Se sobreentiende que estos consejeros son
competentes, honestos y generosos; de lo contrario, el número sólo sirve
para aumentar la confusión. Basta con recordar el caso de Roboam.
Versículo 15
Se insiste ahora en algo que ya vimos en 6:1 y ss. Parece ser que el
caso era corriente cuando Salomón escribió este libro; «De seguro
sufrirá daño (lit.) el que sale fiador por un extraño. En
cambio, el que evita lanzarse precipitadamente a este peligro, vivirá
tranquilo, sin que le preocupe la responsabilidad que la fianza comporta,
ni el riesgo de la bancarrota, que no sólo le afectaría a él, sino también
a su familia.
Versículo 16
El sentido de este versículo en el hebreo (no en los LXX) es: La
mujer agraciada, más por su prudencia que por su hermosura física,
alcanzará honor (comp. 31:30), mientras que la fuerza bruta de los
hombres sólo alcanza riquezas materiales. El proverbio, pues, muestra
dónde está la verdadera fuerza del sexo débil, así como la debilidad del
sexo fuerte.
Versículo 17
El hombre de bien, compasivo, benigno, generoso, se hace bien a sí
mismo, pues tiene el placer del deber cumplido y de contribuir al
bienestar de sus prójimos; su propio carácter se enriquece con el
ejercicio de su bondad, mientras que el cruel se atormentará a sí mismo
(lit. su carne, en contraste con ‘su alma’ en el primer
estico), puesto que en el pecado lleva la penitencia.
Versículo 18
Se llama aquí falso’ al jornal del malvado, no porque lo haya
ganado injustamente, sino porque sólo posee valor temporal; así que
edifica sobre arena; se mostrará su falsedad cuando venga la tormenta. En
cambio, el que siembra justicia tendrá un galardón tan
firme como la verdad en que se apoya (lit). galardón de verdad).
Versículo 19
Este versículo parece confirmar y remachar lo dicho en los anteriores,
pues la mejor traducción del adverbio inicial (ken) es ‘sí’
(comp. Jos. 2:4), con lo que el proverbio, como dice Cohen, ofrece una
enseñanza que nos es familiar en este libro: «la justicia prolonga la
vida; la maldad la acorta».
Versículo 20
Nos interesa saber qué es lo que Dios odia y ama, para conducirnos de
acuerdo con ello. Siendo Dios la santidad infinita, necesariamente ha de
amar al de camino intachable, mientras que los perversos de
corazón le resultan abominables (más aún, abominación).
En hebreo, se nota el contraste entre los ‘íntegros’ (temimey) y
los ‘torcidos’ (iqshey).
Versículo 21
Este versículo comienza literalmente: « ¡Mano a mano!»
(expresión que se halla también en 16:5b) y cuyo sentido es: «¡Te lo
aseguro!». El origen de la expresión hebrea ha de hallarse en la
costumbre de chocar la mano para confirmar un asunto entre dos personas.
Se expresa así la seguridad que el escritor tiene sobre la enseñanza que
ofrece al decir que (tarde o temprano) el malo será castigado,
mientras que la simiente (lit.) de los justos será librada,
esto es, escapará del castigo. Aunque es posible que se quiera dar a
entender que la justicia de los padres traerá bendición a su descendencia,
la comparación que aquí se hace favorece a la opinión que ve en el vocablo
zéra algo parecido al término ‘generación’, perífrasis comente
(Todo es aquí nota del traductor).
Versículo 22
Muy expresiva es la comparación de una mujer hermosa, pero
sin seso (lit. sin (buen) gusto), con un anillo de
oro en el hocico de un puerco. Era éste un adorno comente entre las
mujeres orientales (v. Gn. 24:22; Is. 3:2 1), pero, fuera de lugar en el
hocico de un cerdo. Esto da a entender, una vez más, que la hermosura es
accidental en una mujer (comp. 31:30) y que lo sustancial en ella
es fe, amor, santificación y cordura (1 Ti. 2:15). Más aún,
la belleza sin virtud sólo sirve de incentivo para las bajas pasiones,
propias y ajenas, y, por eso, una mujer bella sin seso vendrá a ser como
la puerca lavada que, con anillo de oro en el hocico, vuelve a
revolcarse en el cieno (2 P. 2:22).
Versículo 23
El justo desea solamente lo que es verdaderamente bueno, tanto para él
como para otros; a nadie quiere hacer ningún mal; a todos desea lo mejor,
especialmente el favor de Dios y el testimonio de una buena conciencia.
Tendrán lo que desean (Sal. 37:4). Los malvados, en cambio, esperan y
desean hacer mal a otros, pero el mal se volverá contra ellos mismos, pues
atraen sobre sí la ira de Dios (comp. Ro. 1:18 y ss.).
Versículo 24
Una persona puede hacerse rica administrando sus haberes con prudencia,
dentro de la cual cabe emplear sumas razonables en obras de piedad y
caridad, con lo que, en vez de menguar sus bienes, los aumentará, como el
cereal se aumenta sembrándolo. Por el contrario, el hombre tacaño que
llega a retener más de lo que es justo, ya sea por no pagar las
deudas, por no aliviar a los pobres o por no proveerlo que es conveniente
para la familia, vendrá a pobreza, pues carecerá de la bendición de
Dios.
Versículo 25
El alma generosa, que ora por los demás, especialmente por los
pobres y los afligidos, y procura proveerles de lo necesario, será
engordada (lit.), conforme al uso de este vocablo para indicar
prosperidad (comp. 13:4; 28:25 y Dt. 32:15, entre otros lugares). El
que riega a otros con las corrientes de su generosidad, también él
será regado (lit.). Ciertamente Dios devuelve abundantes aguaceros de
bendición.
Versículo 26
Es pecado, cuando el grano está escaso, retenerlo con la esperanza de
que se ponga más caro y obtener así en el mercado un subido beneficio. En
cambio, Dios bendecirá y recompensará la honestidad y la generosidad del
que lo vende a su justo precio para satisfacer las necesidades ajenas.
Versículo 27
El que madruga (lit.) para procurar el bien de su prójimo, se
granjea la buena voluntad y el favor de sus semejantes; se hace de querer
y, lo que es mejor, obtiene el favor de Dios. Pero el que busca el mal
de otros (lo contrario de Est. 10:3), atraerá sobre sí el mal que
busca.
Versículo 28
La virtud se mantiene en pie aunque caigan las riquezas, como un árbol
que retoña y reverdece aunque lo hayan cortado. En cambio, el que se apoya
en riquezas sin virtud, caerá sin remedio cuando caigan éstas y no volverá
a levantarse.
Versículo 29
Se condenan aquí dos extremos en el modo de administrar los negocios de
la familia: 1. La tacañería en el usó del dinero, la ansiedad en el
negocio y el miedo, rayando en el pánico, a la bancarrota, hace que muchos
siembren en sus familias el desorden. Al privar a sus familias de lo
necesario por temor a gastar innecesariamente, hacen que el dinero les
resulte prácticamente inservible. Viento es aquí, como en Jer. 5:13
y frecuentemente, en Eclesiastés, símbolo de lo insustancial. 2. Por otra
parte, el descuido y la falta de prudencia en la administración de los
negocios llevan a la bancarrota, con lo que la persona así empobrecida,
necia, llega a ser esclava de quienes tienen mejor sentido. Es
probable, sin embargo, que la 2a. parte del versículo sea una
secuencia de la P. -nota del traductor- y que el sentido sea: al
esforzarse en acumular riquezas de cuyos frutos no saben gozar, se
convierte prácticamente en un esclavo de quienes le hereden y, siendo más
sabios que él, sabrán emplear mejor el dinero que recibieron.
Versículo 30
Los justos son como árboles de vida (comp. 3:18); los
frutos de su piedad y caridad, de sus instrucciones, reprensiones,
ejemplos y oraciones, así como su favor en el cielo y su influencia en la
tierra, son como los frutos de ese árbol, que contribuyen al mantenimiento
espiritual de muchos. Si son sabios, sus frutos son todavía mejores
y más abundantes, pues, ganan almas, es decir, atraen a otros para
darles buenos consejos y comunicarles sabiduría. No se trata aquí de la
salvación eterna.
Versículo 31
Este es el único proverbio de Salomón que comienza con una nota de
atención « ¡Mirad!» (lit.), lo cual insinúa que contiene una
verdad, no sólo evidente, sino eminente. El sentido del proverbio se
comprende bien si se compara con 1 P. 4:18 y a la luz de la 2a.
parte del versículo: El justo será retribuido, en sentido de
castigado, por el mal que haga y por el bien que deje de hacer en este
mundo. Y si esto es así, ¡cuánto más el impío y el pecador! Esto no
significa -nota del traductor- que un determinado pecado sea menos grave
en el hijo de Dios que en el pecador no convertido, sino que la práctica
ordinaria del impío es el pecado, mientras que el que es nacido de
Dios, no practica el pecado (1 Jn. 3:9); puede caer en él (1 Jn. 1:8,
10), pero no persevera en él.