Pregunta:
En Juan 14:12-14 leemos: «Y todo lo que pidiereis al Padre
en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo
pidiereis en mi nombre yo lo haré.» ¿Es una condición indispensable que
mencionemos a Jesús en todas nuestras oraciones?
Respuesta:
Esta es la costumbre general entre los cristianos evangélicos. Sin
embargo no debe hacerse en un espíritu de rutina. La oración del
Padrenuestro no contiene semejante frase. En Hechos 7:59 leemos que Esteban
oraba al Señor Jesús: Naturalmente, porque estaba viéndole, como leemos en
el versículo 56. Algunos creyentes dirigen sus oraciones al Espíritu Santo,
más bien que al Padre o al Hijo. Pero no encontramos ni siquiera un ejemplo
de esto en toda la Escritura.
La enseñanza general de la Sagrada Escritura es que nuestras oraciones se
dirijan al Padre Celestial, por lo menos así lo vemos recomendado a través
de las epístolas, y el hecho de que no se encuentra reiterada la condición
que parece expresar aquí el Señor, ha hecho que muchos consideren ésta como
de un carácter espiritual más que material y supongan suficiente orar a Dios
el Padre, sin referirse al nombre de Jesús, pues dicen que lo que el Señor
quería indicarnos era simplemente que debemos orar en el espíritu de Jesús,
ya que la mención de su nombre puede hacerse rutinaria.
Mi opinión es que lo más importante es que estemos concientes que al orar en
el nombre de Jesús lo hagamos reconociendo que unicamente por los méritos de
Él es que nuestras oraciones llegan al Padre. De otra forma, aunque
mencionemos su nombre la oración sería ineficaz.
Para concluir, creo que lo más recomendable es orar al Padre en el nombre de
Jesús, o lo que es lo mismo, por los méritos de Jesús, quien sufrió y murió
en nuestro lugar y después resucitó y ascendió al cielo, donde se encuentra
a la diestra del Padre intercediendo por nosotros como nuestro Sumo
Sacerdote.
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