SIFRA Y
PUA
"Y por haber las
parteras temido a Dios, El prosperó sus familias" [Exodo 1:21].
Lease: Exodo 1:15-22
Sifra y Púa eran dos mujeres de carácter. Sin duda, eran personas
vigorosas, de mediana edad. El libro de Exodo nos dice que estaban a la
cabeza de las de su profesión entre los israelitas. Es indudable que
había muchas otras, pero ellas eran las superintendentes. Su cargo había
sido designado por el gobierno egipcio, pues vemos que Faraón les daba
órdenes, como si se tratara de funcionarios oficiales.
La orden que les dio aquí era terrible: que al dar a luz las mujeres
judías, si el hijo era varón tenían que matarlo. La orden de Faraón
las puso en una grave dificultad moral. A quien tenían que obedecer al
Rey de reyes, el Dios de sus padres, o al rey de Egipto.
Sabían bien que no podía desobedecer a Dios, y estas dos mujeres
"temían a Dios y no hicieron lo que se les mandó". Faraón las
interrogó. Las dos mujeres se refugiaron en una mentira.
Sin duda, la mentira era un pecado. Pero Dios sabía también que
había surgido como solución a una crisis, insoluble para ellas de otro
modo. El Señor premió a estas dos mujeres porque habían preferido
obedecer a Dios antes que a Faraón. Las bendijo e hizo aumentar sus
propias familias.
Sifra y Púa arriesgaron sus propias vidas para salvar las de los
niños judíos. Y, con qué pena lo digo, hay madres cristianas que para
evitar la vergüenza y la tribulación han sido ocasión de la muerte de
sus propios hijos. Es algo vergonzoso. Nos referimos al hecho de que
cuando se ha concebido un niño hay quien aplica medios para detener su
crecimiento y para eliminarlo. ¿Cómo puede una madre hacer esto con su
propio hijo, cuando Sifra y Púa arriesgaron sus vidas para salvar los
hijos ajenos. Esta práctica es lo mismo que asentir a decir que una joven
no debe tener en estima su honor y su pureza, que no tiene que preocuparse
de caer en este pecado. Y que si ha caído, no puede hallar refugio en el
Señor y ayuda en su Dios. ¡Qué vergüenza!
Pero hay otros significados temporales y espirituales que podemos
obtener de Sifra y Púa. Nos referimos a la importancia de los primeros
años en la crianza y cuidado de los niños. En esta tierna edad se les
puede causar mucho daño. El nivel de mortalidad de los niños en los
primeros meses es muy elevado, en algunas áreas excesivamente elevado.
Con más amor y más temor de Dios el porcentaje de mortalidad no sería
tan alto. Las madres que cuidas niños pequeños tienen una grave
responsabilidad. Y los que instruyen a estas madres también. El mundo
puede no darse cuenta de que algunas madres no se dedican y cuidan
debidamente a sus hijos, pero Dios sí lo ve. Observa los casos en que la
madre, por pura vanidad no da su propia leche al niño, que le es de suma
importancia.
Pero estas dos nobles mujeres judías diseminan también influencia
espiritual. La madre o persona que cuida a un niño puede ser de gran
bendición espiritual. La niñera tiene capacidad para influir en la joven
madre, que se encuentra en un estado mental muy receptivo. La creación de
un niño es un testimonio de la omnipotencia de Dios. Y la influencia no
se limita a la madre; suele haber otros niños en la casa. La niñera
puede aumentar la comprensión de la responsabilidad de todos en la casa,
incluso el padre.
La niñera después de ayudar a la madre las primeras semanas pasará a
otra casa, donde ejercerá la misma acción benéfica. Pero si ha servido
a Dios de esta forma, su nombre no será olvidado. Y algo que es muy
importante, Dios nunca olvida lo que ha hecho en su nombre.
Preguntas sugeridas para
estudio y discusión:
1.¿Por qué se puede decir que las acciones de estas mujeres eran
justificadas?
2.¿Qué podemos aprender de estas acciones?
3.¿Va la bendición de Dios con una niñera fiel?
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