RAQUEL
"Raquel que llora por
sus hijos" Jeremías 31:15.
Lease: Génesis 25:16-20; Jeremías 31:15
El grito que dio Raquel al morir fue "Benonni"; Benonni significa
"hijo de mi dolor". Y es en el espíritu de Benonni que las Escrituras
muestran su entera presencia en la Biblia.
El Señor se muestra soberano e independiente al decidir hasta qué
extensión cada mujer que pasa a ser madre participa en la maldición del
Paraíso: "En dolor darás a luz los hijos." La intensidad del
sufrimiento varía. Algunas, ante el gozo por el hijo apenas consideran que han
sufrido. Otras sufren terriblemente, y para algunas significa la muerte. Raquel
fue una de ellas. Una vida por otra.
Nadie puede decir lo intenso del dolor sufrido por Raquel en su agonía al
dar a luz a Benjamín, camino de Betel a Belén. Probablemente, esperaba poder
llegar a Belén. Pero no fue posible. "Y hubo dificultad en el parto"
nos dice la Biblia. La partera le aseguró que el hijo llegaría, pero al nacer
el hijo se le salió el alma. "Benonni", exclamó Raquel "hijo de
mi dolor".
Raquel era una mujer femenina en alto grado. Jacob había sido cautivado por
ella. Probablemente, no vio mucho más en ella. Pero con esto le bastaba. La
amó desde el principio. Siete años de trabajo le parecieron días; y cuando
ocurrió el engaño y recibió a Lea, trabajó otros siete
años.
Raquel no fue un modelo en algunos aspectos. Sabemos que se llevó imágenes
con ella a Canaán. Engañó a su padre. Estaba celosa de Lea.
Cuando finalmente dio a luz a José, y pudo ser madre, su orgullo maternal
dominó su personalidad completamente. Esto es notable. Todo el ser de Raquel
estaba concentrado en el deseo de ser madre. El Señor lo permitió y también
permitió que al serlo por segunda vez lo pagara con el precio de su propia
vida.
Jacob no podía entender este Benonni. No se daba cuenta del sentido
profético de este nombre. La tribu de Benjamín iba a ser casi completamente
exterminada. Fue conducida a Babilonia vía Edom. Fue la generación que dio los
primeros mártires a la Iglesia con la matanza de Belén.
Después de diez siglos, el Señor recordaba la profecía de Raquel. La vemos
escrita en Jeremías 31:15:
"Así dice Jehová: Se oye una voz en Rama, lamento y llanto amargo;
Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa ser consolada." Más tarde, en
este mismo Belén, ante cuyas puertas casi, Raquel había exclamado
"Benonni", Herodes realizó una terrible matanza. De ella las
Escrituras nos dicen: "Entonces fue cumplido lo que dice el profeta
Jeremías: "Raquel llorá por sus hijos, y rehúsa ser consolada, porque
perecieron".
Así el Benonni de este corazón de madre en su agonía halló eco en la
historia de la Iglesia de Dios en Israel. Israel no pudo olvidar a Raquel que,
al morir, dio a luz a su hijo. El Espíritu Santo mismo recuerda este grito de
agonía.
Si en esta terrible tragedia parece a veces que el dolor triunfa una y otra
vez, en la Iglesia de Cristo hay la llave a este misterio en las palabras que
durante siglos ha estado cantando por Raquel:
"No llores Raquel, con tus tristes ojos;
Al ver a tus hijos morir como mártires.
Son los primogénitos de una simiente
Que de tu sangre empieza a crecer;
A pesar de días terribles de tiranía
Florecen para alabanza de Dios."
Preguntas sugeridas para estudio y discusión:
1- ¿Cuál era la debilidad de Raquel?
2- ¿Qué prueba tenemos de su fe?
3- ¿Qué profecía hizo Raquel que se cumplió?
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