«Y
tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del
pozo, y tendió sobre ella grano trillado; y nada se supo del asunto»
(2.a Samuel 17:19).
Lease:
2.a Samuel 17:18-21
En un momento
crucial, una campesina de Bahurim, una aldea cercana de Jerusalén, fue
instrumento para salvar la vida de David, de su ejército y del reino de
David.
Absalón se
había rebelado contra su padre. David se había visto obligado a huir de
su propio hijo. Ahitofel estaba dispuesto a destruir a David y tenía
preparado un ejército de doce mil hombres para caer sobre él. De haberse
seguido el consejo de Ahitofel, que era sumamente astuto, David no habría
podido escaparse.
Pero David
había enviado al campo de Absalón a Husay. Tenía, además, a dos fieles
amigos en la fuente de Rogel. Husay se les arregló para desbaratar el
consejo de Ahitofel y hacer otros planes que le parecieron a Absalón
mejores que los de Ahitofel. Absalón se decidió, pues, a seguirlos.
Entretanto,
Husay a través de dos sacerdotes consiguió llevar mensaje a sus amigos
de David, Jonatán y Ahimas, que estaban en Rogel. El mensaje lo llevó
una criada. Pero un joven partidario de Absalón vio a los dos mensajeros
escondidos y, sospechando, fue a dar las nuevas a Absalón, el cual envió
inmediatamente gente en su búsqueda.
Todo
dependía, pues, de que Jonatán y Ahimas consiguieran hacer llegar las
noticias a David. Además, su propia vida estaba en peligro. Corrieron,
pues, los dos, buscando escondedero y llegaron a Bahurim. Y en una de las
casas de este poblado, la mujer los escondió en un pozo vacío y para
mayor. seguridad extendió una manta y puso grano encima como si se
estuviera secando al sol. Cuando llegó el destacamento de Absalón e
inquirieron por los fugitivos, la mujer les dijo que ya habían pasado el
vado de las aguas. Como es natural no pudieron dar con ellos y tuvieron
que regresar a Jerusalén.
Dios guió los
pasos de Jonatán y Ahimas al patio de esta mujer, la cual, sin duda se
jugó la vida para defender la vida de David. Podemos imaginarnos la
emoción de la mujer mientras estaba procurando disimular el miedo de que
adivinaran su estratagema.
Había
numerosas personas anónimas dispuestas a exponer la vida por David. Esta
mujer oraría sin duda en favor de David durante su exilio. Dios la
escogió para enviar a Absalón por una senda sin salida y así salvar la
vida de David.
En los
momentos graves la salvación no viene siempre de la mano de los
poderosos. Una simple mujer pudo salvar toda la causa de David y su
reinado.