Eva,
La Madre De Todos
"Porque
Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la
mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión".
1ra. Timoteo 2:13, 14.
Lease: 1a Timoteo 2:9- 15
Eva significa "madre de vida", o sea, "madre de
todos los que tienen vida". Eva personifica todo lo femenino en la raza
humana. En ella hay escondido, como en un grano o semilla, toda la gracia e
independencia de una mujer, su susceptibilidad a Satán, pero también su
susceptibilidad a la fe. Adán personificaba todo lo masculino, y en general lo
humano. El mundo se burla hoy de la "costilla de Adán", pero gracias
a este relato, al parecer absurdo, el creyente más sencillo de la Iglesia de
Dios entiende la relación entre los hombres y las mujeres mucho mejor que el
más profundo filósofo, que medita sobre él a base de su prejuicios
personales.
Eva fue creada de Adán. Adán tiene que ser considerado como
el origen y fondo del cual ella apareció. Pero esto no significa que Adán la
hizo. Aunque ella procedió de él, fue Dios quien la creó. Por esta razón,
ella también, antes de aparecer sobre la tierra, existía en el pensamiento de
Dios. Dios la vio, y porque la vio la creó. Eva es el producto de esta
creación divina.
Eva nunca fue un niño o una hija o una joven. En el instante
de la creación estaba delante de Adán en el Paraíso, resplandeciente y en
plena madurez femenina. Era una mujer completa, cuyas perfecciones no eran
debidas a la cultura o la tradición, sino que era el producto de la creación
divina. La mujer no tiene, pues, por qué quejarse de no ser un hombre, porque
ella, como él, es el resultado de la actividad divina. El pensamiento de Dios
está expresado en su ser femenino. Es verdad que Adán existió primero. El fue
su cabeza y la raíz de que procedió ella. Pero Adán no era viable sin ella.
Estaba en necesidad, y ella era la ayuda que necesitaba. Dios la creó como una
ayuda para él. En realidad, la ayuda y sostén debe ser mutuo.
Satán vio inmediatamente que Adán podía ser seducido más
fácilmente a través de Eva. Satán reconoció su amabilidad y gracia, pero
también su fragilidad natural. Se dio cuenta que podía ser tentada.
"Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en
transgresión", dice el apóstol Pablo. La mujer representa la gracia
humana en alto grado. Lo bello en la naturaleza le entusiasma más que al
hombre. Su sensibilidad es más viva e impresionable por lo concreto y lo
atractivo. No es, instintivamente, menos santa o más pecadora. Pero era más
susceptible a la tentación, porque estaba constitucionalmente menos adaptada
para ofrecer resistencia que él. Pero no transgredió sola, sino que arrastró
a Adán, con ella, al pecado. En vez de perderla a ella en manos de Satán,
Adán se dejó atraer a él por causa de ella. La transgresión de Eva consiste
esencialmente en "el pecado con el cual hizo que Adán
pecara".
Debido a él, la felicidad de Eva duró muy poco. Resbaló en
su primer paso. Adán no le extendió la mano para resguardarla, sino que se
dejó arrastrar con ella. Ahora tenía que abandonar este magnífico Paraíso
para entrar en un mundo de abrojos y cardos. La angustia que precede el dar a
luz a los hijos afectó su ser gravemente. Perdió la confianza en sí misma que
Dios le había dado. Ahora estaría sujeta al dominio de otro.
No sabemos cuánto tiempo vivió Eva, pero es probable que
viviera centenares de años. Sus días tienen que haber sido tediosos y
cansinos, ocasionalmente llenos de dolor. Había sido gloriosa un tiempo y
había vivido, durante un corto período solamente en la hermosura del Paraíso.
El verse echada en un mundo en el que nada había sido provisto para la mujer
tiene que haber sido un contraste terrible. Eva fue apartada de su heredad. Su
plenitud femenina fue completamente devastada.
Sin embargo, en lo profundo del alma de esta mujer, Dios
sembró la semilla de una fe gloriosa, y por medio de ella permitió de nuevo
que se levantara delante de ella un cielo. La simiente de esta mujer tentada
había de quebrantar la cabeza del tentador. Eva concentró toda su alma en esa
promesa. De hecho, cuando nació Cain de ella, supuso que este hijo era ya la
simiente prometida y exclamó: "Por voluntad de Jehová he adquirido
varón." ¡Pobre Eva! La desilusión que siguió a esta esperanza, cuando
después de los años la tierra absorbió la sangre de Abel, tuvo que ser muy
amarga.
No obstante, después de siglos. Los ángeles de Dios
reconocieron la simiente de esta mujer en el Hijo de María.
El Hijo de María era también el hijo de
Eva. Nuestro privilegio consiste en que podamos reconocer a este Niño de Belén
en su cuna. Entonces, quizá renuentes pero con una clara esperanza podemos
recordar a Eva. Pensando en ella, en el Niño y en nosotros podemos decir la
"Madre de todos".
Preguntas sugeridas para estudio y discusión:
1- ¿Qué significa el nombre Eva?
2- Eva pecó primero. ¿Por qué, pues el mundo se perdió debido al pecado de
Adán?
3- ¿En qué forma el estudio de la vida de Eva refuerza nuestra fe?
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