ASENAT
*
"Y le dio Faraón
por mujer (a José) a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de
On" (Génesis 41:45).
Lease: Génesis 41:45-52
Faraón estaba decidido a convertir a José en un egipcio de modo
completo; quería que este joven hebreo asimilara el estilo de vida
nacional. José le había agradado, era un hombre valioso; Faraón le
consideraba un genio, un verdadero hombre de estado. Pero él no tenía
idea del Dios de Israel, que era quien había enviado a José para salvar
a Egipto. Desde el principio Faraón se opuso a Jehová.
Para transformar a José en una perla de la corona de Egipto, le
concede toda clase de honores. Le cambia el nombre, por el de
Safnat-paneaj (que significa "declarador de lo oculto"), y le da
por mujer a Asenat. Esto era un honor, pues era la hija de Potifera,
sacerdote de On, la ciudad sagrada de los adoradores del sol. La casta de
sacerdotes era muy elevada en Egipto, hombres con estudios profundos y que
eran el depósito de la sabiduría de Egipto, conocida en la historia de
modo tradicional.
José podía interpretar sueños, y podía penetrar los secretos de la
naturaleza. Era también un sabio, y es lógico que se le asimilara a la
casta sacerdotal. No sabemos si José estaba contento con este arreglo. En
todo caso el resultado del mismo fue, sin duda, implicarle en la
idolatría egipcia y el pasar a ser un miembro de esta casta le acarreaba
el prestigio resultante de esta idolatría.
No tenemos derechos a suponer que José se casara con esta mujer con
entusiasmo. Sabemos que José podía resistir la tentación de la carne,
como nos lo muestra que la mujer de Potifar, sin duda una mujer de gran
experiencia a este respecto, fracasó en sus repetidos intentos de hacerle
caer en el lazo de sus encantos.
Como sea, sabemos que Asenat entró en la casa de José como su esposa.
Y los mismos nombres de los dos hijos que José tuvo con ella nos dan idea
de que empezaba José a cosechar el fruto de su liviandad y poca entereza.
El primero se llamó Manasés, porque dijo José: "Dios me hizo
olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre." El segundo se
llamó Efraim: "Dios me hizo fructificar en la tierra de mi
aflicción." El plan de Faraón de hacer de José un egipcio tenía
éxito. Asenat estaba contribuyendo a que José se resignara a la idea que
había muerto para la casa de su padre.
Sucedió, como sabemos, que por la providencia de Dios, la casa de su
padre volvió a recobrarle, en Egipto. Entonces José mismo se volvió a
unir a los suyos hasta el punto que insistió en que sus huesos fueran
enterrados con los de sus padres en Canaán.
Si no hubiera habido otras influencias en su matrimonio con Asenat,
José habría sido enterrado en Egipto. Pero hay algo de la sangre de
Asenat en las venas de Efraim y de Manasés, que los divide del verdadero
Israel. De estos dos hijos apareció con el tiempo el cisma y la
separación entre las generaciones ulteriores de Jacob.Efraim se opone a
Judá, y Jeroboán, al hijo de Salomón. Esto resulta en el conflicto
entre Samaria y Jerusalén. Es en Samaria que el servicio de Baal
predomina; es allí que Jezabel da muerte a los profetas del Señor. Así
que José, que se elevó a una posición de autoridad y distinción acaba
completamente eliminado. La gloria de la familia de Jacob se acumula sólo
sobre Judá.
Si se pregunta por qué la tribu de José fue eliminada tan
rápidamente, la Escritura nos da la respuesta:
"José se casó con Asenat, hija de Potifera, sacerdote de
On."
Preguntas sugeridas para
estudio y discusión:
1. ¿Bendijo Dios el matrimonio de José y de Asenat de modo
permanente? ¿Qué prueba podemos dar?
2. ¿Se volvió José del todo un egipcio?
3. ¿Qué podemos aprender de este casamiento respecto a las relaciones que
hemos de tener con el mundo?
4. ¿Cuál es la enseñanza de Dios con respecto a los matrimonios mixtos?
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