on
personas que se ven privadas de valerse por sí mismas y tienen diversos
problemas de movilidad. La mayoría de ellas debe desplazarse en silla de
ruedas y todas sin excepción necesitan ser rehabilitadas continuamente
mediante diversas terapias que hacen que muchas de ellas puedan recuperar
algo de la tonicidad en su masa muscular.
Las causas por
las cuales se encuentran en ese estado son múltiples. Accidentes, presión
arterial y muchas otras enfermedades pueden dañar el sistema neurológico o
medular, impidiendo que la persona pueda valerse de sus extremidades
inferiores y/o superiores para moverse y lograr su independencia.
Son personas ,
en su mayoría, que de un día para otro vieron cambiar su destino y su
vida. Pasaron, de pertenecer de un mundo "normal", a un mundo donde las
reglas a las que estaban acostumbrados son completamente diferentes.
Es por esta
causa que son pueblos no alcanzados ya que los métodos que usamos para
evangelizar a los "sanos" no nos sirven para llevar a las personas con
parálisis al Señor.
Están heridos,
no entienden por qué les pasó a ellos, no entienden por qué Dios lo
permitió, están desesperanzados, tristes y sin vida.
A medida que
la rehabilitación ocurre ellos comenzarán a participar de actividades,
reuniones y eventos donde sólo sus iguales podrán entenderlos porque
compartirán vivencias similares.
Si deseamos
llegar a ellos deberemos desechar LA LASTIMA. Comprender que son personas
que un día estuvieron de nuestro lado, ayudará. Más que buscar
diferencias, deberemos buscar similitudes y hablar de temas en común. No
obviar su estado ya que es una realidad, interesarnos por el mismo y
escuchar, siempre escuchar. El Señor nos irá revelando el interior de
estas almas que son tan preciosas para Él.
Es un
ministerio. Cada una de las áreas de discapacidad son un ministerio
especial. No tratemos de abarcar todas ellas ya que no haremos nada bien.
Deberemos
dedicarles todo nuestro tiempo y atención. Llegar a ellos es hacer MISIÓN.
¿CÓMO EMPEZAR?
Investigar
acerca de las instituciones, nosocomios, centros de rehabilitación, clubes
deportivos, etc. que captan a estas personas. Nos asombraremos del gran
número que pertenece a este sector y cuántos jóvenes han quedado en esta
condición a causa de accidentes.
Comenzar a
visitarlos, concurrir a torneos deportivos (básquet, voley, etc.)
Si la persona
está internada, concurrir una o dos veces por semana . El seguimiento es
muy importante. A medida que su corazón se abra la obra del Señor se irá
haciendo. No fallarles. Calcular los costos. Una vez empezado este trabajo
para Dios, no podemos retroceder. Es bueno formar un equipo de trabajo y
de oración e intercesión.
También
deberemos preparar a los hermanos de nuestra congregación para recibir a
las personas con parálisis. O bien usar vehículos adaptados con rampas
(asesorarse con gente que esté capacitada en esta área) o bien adquirir
los servicios de empresas seculares que se dedican al traslado de personas
en silla de ruedas.
Cada día de
reunión deberemos hacer el recorrido, llamándoles por teléfono para
concretar el horario en que los iremos a buscar a sus hogares o
instituciones (en este caso, pedir permiso a las autoridades del mismo y a
los familiares). Después del culto regresarlos a sus hogares o
instituciones.
Ellos se
cansan, así que sería conveniente, si las reuniones son muy extensas,
comenzar con un horario reducido , ya sea retirándolos antes o trayéndolos
cuando ya la reunión haya comenzado.
Vuelvo a
repetir: NO CREAR FALSAS EXPECTATIVAS CON RESPECTO A LA SANIDAD DIVINA. El
Señor hace como quiere y Él los sanará o no. Entra dentro de su Soberanía.
Predicarles
solamente del amor de Dios y del plan de Salvación para sus vidas.
Si el Señor
hace el milagro de levantarlos de sus sillas y que ellos comiencen a
caminar (¿por qué no?) ellos lo harán solos. Muchas veces se cometen
excesos al tratar de que un paralítico camine sin que el Señor haya hecho
el milagro y podemos dañar seriamente sus cuerpos ya que ellos no tienen
sensibilidad. Podemos ser los causantes de serios problemas tanto para la
persona como para la iglesia.
Las personas
con parálisis se pueden integrar inmediatamente al resto de la
congregación, concurrir a las reuniones (de jóvenes, de adultos, etc.),
etc.
La escuela
dominical debe estar preparada para recibir niños en silla de ruedas y
preparar al resto de los niños de la iglesia para que los reciban con amor
y sin curiosidad.
Es importante
construir un sanitario para discapacitados y rampas para que el acceso al
templo sea algo normal y que no cause problemas.
Con respecto a
las SILLAS DE RUEDA, no coloquemos nada en su respaldo. Pensemos que la
misma es parte del cuerpo de la persona y como tal hay que respetarla.
Si mantenemos
una conversación prolongada con estos discapacitados, es conveniente
sentarnos frente a ellos para estar a su altura y no mirarlos desde
arriba.
Y no
olvidarnos nunca que son almas perdidas y que Jesús desea entrar en sus
vidas y soplar vida en ellos.