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Ministerios EspecialesClases a los SordosLidia Rossi Vives, Fundadora y Directora |
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Cada ítem que se enseñe de esta clase debe ir con dibujos y láminas que expliquen ______________________________________________________________________ |
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CLASE 31
Jesús Y La Mujer Samaritana
NOTA: Deberá quedar bien en claro lo que es "sed espiritual" (la falta de Dios en el corazón que nos hace sentir en este estado)
Hoy seguiremos estudiando de la vida de Jesús y lo que hizo cuando estuvo en esta tierra. A través de este pasaje titulado "JESÚS Y LA MUJER SAMARITANA" el Señor nos ha dejado muchas enseñanzas que nos ayudan a conocer mejor su obra entre nosotros. Porque lo mismo que Él hizo antes, lo hace ahora y lo hará siempre hasta el día que venga a buscar a su iglesia.
Leamos SAN JUAN 4:4-20.
Transcribir San Juan 4, versículos 4, 5 y 6
Explicación de lo que hemos leído:
Jesús iba caminando y predicando. Iba anunciando la salvación a toda criatura (en una clase aparte se deberá explicar la diferencia entre criatura e hijos de Dios).
Y necesitaba, LE ERA NECESARIO, pasar por Samaria (mostrar ubicación en el mapa).
Le era necesario porque Jesús sabía que en ese lugar había necesidad espiritual. Que en esa ciudad había personas que no conocían a Dios. Por eso le era necesario pasar por Samaria.
Jesús llegó a Sicar, una ciudad de Samaria y se sentó junto al pozo de agua que había hecho hacía muchísimos años el patriarca Jacob.
Seguimos leyendo:
Transcribir San Juan 4, versículos 7, 8 y 9.
Explicación de lo que hemos leído:
Jesús estaba sentado en el pozo. Recordemos que él había dicho que le era necesario pasar por Samaria. Tenía que pasar por ese lugar porque allí había necesidad de la Palabra de Dios.
Se acerca una mujer samaritana a buscar agua al pozo y Jesús le dice: "Dame de beber". Jesús comienza una conversación con ella.
Jesús en ese momento estaba solo pues sus discípulos se habían ido a comprar comida.
En esa época los samaritanos y los judíos estaban peleados entre sí. Los samaritanos eran una mezcla de judío y extranjero. No eran judíos puros (judíos casados con judíos). Por eso los judíos despreciaban a los samaritanos y no les hablaban.
Pero Jesús vino a este mundo por todos, no por algunos, y también vino a salvar a la mujer samaritana, pero la mujer viendo que Jesús era judío, no entendía cómo podía hablarle a ella.
Seguimos leyendo San Juan 4, versículos 10, 11, 12, 13, 14 y 15.
(Transcribirlos)
Explicación de lo que hemos leído:
Jesús está llegando al corazón de la mujer samaritana. Ella no puede entender cómo Jesús puede hablarle ya que judíos y samaritanos no se hablaban.
Jesús sabe lo que ella siente. Jesús siempre sabe lo que sentimos y pensamos.
Y Jesús le dice a la mujer que si ella entendiera quién es realmente el que le está hablando (es Dios mismo), sería ella la que le pediría del agua viva, del agua espiritual que calma la sed de nuestro corazón y que nos da vida.
JESÚS ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA y toda persona que va a Él a buscar lo que él tiene, no tendrá sed espiritual jamás. Tendrá paz, gozo, vida eterna y a Jesús en el corazón.
Jesús vino a salvar a los pecadores. Vino a salvar a todas las personas que abran su corazón y le dejen entrar.
Seguimos leyendo San Juan 4: 16, 17, 18, 19 y 20
(Transcribir estos versículos)
Explicación:
Aquí vemos a la mujer samaritana que desea el agua de vida que el Señor le puede dar. Pero también vemos cómo el Señor está examinando el corazón de la mujer. Ella había tenido cinco maridos y el que estaba con ella en ese momento no era su marido. La mujer le confiesa la verdad y se queda asombrada de cómo Jesús conoce su vida.
Es que Jesús es Dios y conoce el corazón y el pecado de cada persona, y así como la mujer samaritana reconoció su pecado ante el Señor, es necesario que cada persona que desea esa agua de vida, reconozca sus pecados y pida perdón al Señor por ello.
Jesús vino a salvar lo que se había perdido. Jesús vino a salvarnos, al igual que salvó a la mujer samaritana y le dio vida eterna.
Es necesario primero que reconozcamos como la mujer samaritana, nuestros pecados y nos arrepintamos de ellos para que seamos limpios y Jesús pueda entrar a nuestras vidas para siempre.
EN SAN JUAN 3:16 JESÚS EL SEÑOR NOS DICE:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo único, para que todo aquél que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna"
Todos tenemos la misma oportunidad de ser salvos. Sólo debemos creer en Jesús. Creer que es el Hijo de Dios y que vino a este mundo para salvarnos y darnos de esa agua de vida, de esa vida eterna que le dio a la mujer samaritana.
No importa si somos sordos, oyentes, ciegos, o vemos, negros o blancos. Jesús vino a salvar a todos. Sólo necesita que creamos en Él.
ORACIÓN
Padre amado. En el nombre de Jesús
te damos gracias por hablar a nuestros corazones y enseñarnos a través de tu
bendita palabra.
Es hermoso poder sentir esos ríos de agua de vida en nuestro ser. Es hermoso
poder sentir el fuego de tu Espíritu en nuestro interior. Es hermoso saber que
Tú nos amas, nos proteges del mal y nos enseñas a caminar en ese camino bendito
que es tu camino.
Tú nos has sacado de esos malos caminos en que estábamos antes y al igual que a
la mujer samaritana, nos has perdonado, nos has limpiado y has puesto de tu
Espíritu en nosotros. Ahora Tú vives en nosotros y no tenemos sed. Pero no
queremos esta bendición solo para nosotros sino que la queremos compartir con
todos los sordos del mundo. Tú eres Dios misericordioso y que te dueles de
aquellos que no te conocen. Por favor Señor salva a los Sordos, te lo pedimos en
el Nombre de Jesús y te damos gracias porque sabemos que cada Sordo tendrá
oportunidad de escuchar con sus oídos espirituales tu mensaje de salvación.
Prepara el corazón de los Sordos para que te acepten como Señor y Salvador de
sus vidas. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús y te damos toda la Gloria a ti
Señor. Amén.
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