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Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre
 tales adoradores busca que le adoren.
Jn..4:23

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Una teología del entretenimiento.
Para entrar en el descanso de Dios

William Edgar -

El entretenimiento es también un regalo de Dios. Deberíamos disfrutar según la enseñanza bíblica, y no como una simple evasión ni para ocupar el tiempo para no pensar.

Vivimos en una cultura donde el entretenimiento se ha transformado en una verdadera industria, que invade nuestras vidas a cada paso. ¿Por qué despreciar el mundo de Walt Disney, los atletas célebres, los músicos y todos los otros medios de diversión? Blaise Pascal se quejaba de que los hombres y mujeres están demasiado ocupados en ser "divertidos" para escuchar la voz de las preguntas serias. ¿Qué diría actualmente?

Michael Novak responde en un ensayo de 1992 para Hemispheres con la historia de "Ed", un amigo que ha resuelto cuidadosamente cómo mantener alejadas las preguntas importantes: "Esté siempre rodeado de sonidos y permanentemente en movimiento". Novak continúa comentando que la forma contemporánea de vida es particularmente adecuada para bloquear todas las preguntas referidas a qué es lo que estamos haciendo aquí.

La industria del entretenimiento es parte de un fenómeno cultural más amplio: la ocupación pura. En parte creado por ello, en parte como reacción, la diversión moderna es la hijastra de esta ocupación, nos arrastrarnos hacia una actividad sin tener que pensar, sea en el trabajo o en el juego.

Avivah Wittenberg-Cox recientemente escribió para el International Herald Tribune que su gran éxito en el mundo del Internet le costó su vida familiar. Se encontró ante la necesidad de aceptar los límites autoimpuestos, para lograr cada trato y tomarse cada avión transatlántico. Ella no quiere los millones, ni desea vivir como una hermita. Conmovedoramente admite: "Deseo tiempo. Tiempo para tirarme al piso y hacer un rompecabezas con mi hijo de tres años, sin pensar simultáneamente en cuarenta y tres cosas que debería haberle agregado a mi lista de ‘para hacer’".

El problema no es el entretenimiento en sí mismo. Es la secularización del entretenimiento, y aún más, ese entretenimiento es el fruto de la secularización del trabajo debido a la pérdida de cualquier significado sagrado adherido a la vocación. Durante La Reforma, el trabajo se entendía como algo noble, un llamado para cada uno. No solamente los sacerdotes y monjes tenían vocaciones, sino todo el resto del sacerdocio universal de los creyentes. El trabajo es un llamado divino, si volvemos a Génesis 1:28; pero ciertamente es un llamado con dificultades. Nadie que trabaja está libre del sentimiento del dolor por la creación en su trabajo. Sudor y lágrimas son ahora la norma. De modo que el trabajo bíblicamente es bueno, pero tiene imperfecciones.

Las generaciones posteriores perdieron este conocimiento. En estos días el trabajo es visto como pura obligación o, por lo contrario, como una esperanza mesiánica. Nuestra cultura moderna con frecuencia ha transformado al trabajo en una labor pesada, un mal necesario. Esto es reforzado, irónicamente, por los aparatos para evitar el trabajo que reclaman, que hacen la tarea más fácil. Cuanto más consideramos cómo evitar el trabajo, más nos quejamos cuando tiene que ser hecho. El valor del trabajo puede también exagerarse, exactamente el error opuesto.

Karl Marx creía que el ser industriosos produciría una utopía. Los Nacional Socialistas se animaron a blasfemar, Arbeit macht frei ("El trabajo nos hace libres"). Así que ambas, la derecha y la izquierda, destruyeron el equilibrio bíblico, lo noble, aunque con dificultades. Como resultado, algo tenía que hacerse para traer alivio. Y el alivio vino en la forma del tiempo libre.

La palabra entretenimiento tiene un origen bastante interesante que ilumina el impulso redentor inherente en el término. Viene del francés entretenir que significa mantener, o conversar. Ser entretenido, entonces es mantener una conversación. En el sentido bíblico, esta conversación se realiza con la eternidad. Mientras usted es un peregrino aquí sobre la Tierra, aún así puede mantener un diálogo vibrante con el cielo.

C. S.Lewis acostumbraba a recordarnos lo dura que es la jornada de la vida cristiana. Como el hombre sobre el lomo del caballo, luchamos a lo largo del camino rocoso, pero entonces llegamos a una posada y podemos tomar algo de descanso. La posada nos recuerda que la jornada no lo es todo. Es el destino el que importa. Dios nos ha dado muchas posadas a lo largo del camino como recordatorios de sus grandes propósitos de gracia. La obligación de un buen posadero es proveer una cama cálida, una buena comida, algo de música; en resumen, es entretener.

¿Qué dice La Biblia?

La Biblia tiene mucho para decir sobre este ciclo. El entretenimiento por sí mismo, es una simple distracción (Proverbios 20:1; 21:25). Cierra nuestro oído al clamor del pobre (Proverbios 21:13) y con frecuencia es simple decadencia y ruido (Amós 6:1-7). Pero ¿eso es todo? No. Hay un mejor camino. Redescubrir el verdadero entretenimiento. Y eso se hace en primer lugar, redescubriendo la noción perdida del trabajo como algo noble, aunque con dificultades. El cuarto mandamiento pone el equilibrio en su justo lugar: "Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo es Sabbath para el Señor tu Dios" (Éxodo 20:9-10). Observe el ritmo. Dios quiere que trabajemos. Pero nos da un día en el cual debemos recordarlo en forma especial. El Sabbath es una señal ubicada directamente dentro de la estructura de nuestra agenda semanal, un adelanto del cielo, que es entrar en el descanso final, estar plenamente con Dios (Hebreos 4:1). El trabajo no puede salvar, únicamente Dios puede hacerlo. Pero el descanso tampoco es puro ocio. Es un momento de gracia. Y aunque no lo hemos entendido así, aún forma parte de nuestra adoración.

El descanso

Descansamos imitando el patrón divino de la creación (Génesis 2:2; Éxodo 31:15). Y lo hacemos imitando el patrón divino de la redención. El apóstol Pablo le dice al ladrón que no robe más, sino que trabaje en algo útil con sus manos, para tener lo suficiente para compartir con los necesitados (Efesios 4:28). Es bueno trabajar. Pero también es bueno compartir con aquellos que no pueden trabajar. Esto es así porque Dios ha "trabajado" para comprarnos, al alto costo de su crucifixión, a fin de tener el don de la salvación para compartirlo con nosotros que necesitábamos la redención.

Este principio tiene mucho más alcance que el Sabbath. El descanso es bueno. ¿Por qué necesitamos dormir cerca de un tercio de nuestra vida? Piénselo. Dios nos podría haber hecho mucho más productivos si no tuviéramos que detenernos durante tanto tiempo. Pero el refrigerio es mucho más que funcional. Es una señal. Pablo les dice a sus lectores que fue confortado por su amigo Onesíforo mientras sufría en prisión (2 Timoteo 1:16). Noé, cuyo nombre es un homónimo de "comodidad", trae alivio "de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos" (Génesis 5:29). Aún las tierras en el Antiguo Testamento tenían que descansar por un tiempo. Dormir es un descanso legítimo. Hay un tiempo para no dormir, por supuesto (Marcos 14:41), pero hay un tiempo "para hacer la cama", pues sabemos que Dios está en el control. La vida no es utilitaria. Se basa en la gracia de Dios. Las flores no trabajan, sin embargo, son vestidas con gran belleza.

Si este es el principio, entonces, ¿cuál es la práctica? ¿Cuáles son algunas de las formas de entretenimiento para el creyente serio que trabaja duramente hoy en día? ¿Puede nuestra adoración a Dios encontrar expresiones que también pueden disfrutarse? Bien, para comenzar, "el Dios vivo nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos" (1 Timoteo 6:17), pero, aún así, debemos elegir. Para mí existen cuatro formas de entretenimiento de adoración.

La risa

El primero es la risa. ¿Alguna vez se ha preguntado qué es lo que nos produce el deseo de reírnos? En parte, como Peter Berger nos recuerda, en "Redimiendo la risa" (De Gruyter, 1997) es una manera de decir que este mundo está un poco desarreglado. ¿Por qué nos reímos cuando a Carlos Chaplin lo traga una máquina devoradora? Porque la modernidad con sus necios reclamos de que salva nuestro trabajo, con frecuencia le agrega a nuestro tedio. ¿Por qué nos reímos cuando el dandy se cae al pisar la cáscara de banana? Porque su caída se produce a expensas de su orgullo. Por supuesto, la risa puede ser cruel o cínica y ciertamente pervertida. Pero, no tiene por qué ser así. Parte de lo que nos hace reír es el elemento de la sorpresa. Como cristianos algunas veces somos terriblemente predecibles. ¿Qué pasa si aprendemos a reírnos un montón? ¿Qué pasaría si nuestro testimonio estuviera entretejido con un poco más de levedad?

Los deportes

La segunda forma del entretenimiento son los deportes. Al considerar los abusos en nuestra cultura, ¿por qué no evitar todo lo atlético? Bien, por una razón, estaríamos desechando un conocido dicho del Nuevo Testamento. Pablo le hace notar a Timoteo que el ejercicio físico tiene algún valor (1 Timoteo 4:8) ¿Con cuánta frecuencia utilizaba la analogía para la vida cristiana? Tomaba como ejemplo al boxeador, al corredor, al gladiador. Estas son muchas pruebas de que los deportes tienen sus limitaciones, pero son buenos en sí mismos. Además, debemos cuidar el templo del Espíritu Santo. Los estadounidenses están entre las personas más excedidas de peso del mundo. Y, sin embargo, tenemos ese espíritu industrioso. ¿Qué ha pasado? Perdimos el equilibrio entre el trabajo y el descanso.

La comida

El tercer tipo es la comida. Al ser oriundos de Francia, mi esposa y yo disfrutamos con cierta regulardiad de sentarnos ante una buena comida. No es la comida, aunque ciertamente es un don (¡Dios podría habernos dado pildoras!), sino el compañerismo, la conversación (allí aparece de nuevo), el simple disfrute de un momento apartados de las exigencias del trabajo. Tenemos una amiga a la que no le gusta demasiado el café, pero siempre se toma una pequeña taza luego de la comida, mientras dice "C’est le moment du café" (Es el momento del café). Muchos de nosotros no comemos despacio. Las comidas son una molestia. No es extraño que no sepamos cómo disfrutar le moment du café.

Las artes

Finalmente, por supuesto, las artes. El arte no es ocio puro, sino que hay un fin válido al disfrutarlas con propósito educativo durante nuestro descanso entretenido. He invertido bastante en el arte de la música. Encuentro que no hay nada como la sucesión de los sonidos, ordenados para la gloria de Dios, como decía Bach, para lograr una verdadera renovación espiritual. Hay algo en la forma en que la melodía lleva el significado: una sonata habla de una historia redentora, y de la misma manera los blues de Robert Johnson realmente pueden cambiar tu vida. La música es la suprema actividad sin un fin. Puede tener una función correcta: la marcha nupcial, canciones para trabajar, himnos, etc. Pero, aún así, como la píldora para la comida, podríamos hacer lo mismo sin música. Sin embargo, como Nietzche mencionó una vez: "Si la música no existiera, la vida sería una equivocación".

La elección es nuestra: ¿debemos divertirnos "hasta morir", como sugería Neil Postman? Suponiendo que tuviéramos las herramientas y el dinero para hacerlo, tiene tan poco sentido (¿o, es "vanidad" para utilizar las palabras del antiguo escritor?) ¿O debemos entretenernos con descanso, al saber que Dios está allí con nosotros, y porque el trabajo no nos puede salvar completamente? Si deseamos una vida que imite los patrones divinos, lo que deberíamos elegir es "Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" (Hebreos 4:10). Y, mientras lo hacemos, conversamos con la eternidad, en tanto esperamos entrar en su gozo completo.

--Nota: Este artículo lo recibimos por E-mail. Lo envio un miembro de un grupo de Yahoo. El autor es el hermano William Edgar.


 

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