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"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren." Jn..4:23 |
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Ps. Fernando Alexis Jiménez- Ayuda en tiempos de angustiaEn una cajita que guarda cuidadosamente en el armario, junto a las fotografías que le traen agradables recuerdos, están las cartas, las tarjetas y hasta dibujos que conserva de su hermana y de su sobrina, a quienes perdió en un accidente automovilístico. Algo trágico que marcó su vida. Y aunque era una sicóloga especializada en atender casos de pacientes con experiencias traumáticas, no pudo escapar a la contundencia de aquel incidente que cambió el curso de su historia. Por semanas no quiso hablar con nadie y se encerró en su habitación, recorriendo despacio cada centímetro, contando –sin concentrarse—las baldosas y reparando en cada resquicio, hasta conocer el más pequeño rincón de la estancia. Sencillamente quería estar alejada de todo y de todos. ¿Dios? Sí, pensó en Él. Primero con indiferencia, después con afán y por último, con desesperación, como su única tabla de Salvación. Ha pasado el tiempo. Las huellas del duro tránsito por el dolor, todavía se reflejan en su semblante. "Envejeció en cuestión de días", asegura su madre. No obstante está dispuesta a luchar. Adoptó, además, una determinación indeclinable: ayudar a quienes atraviesan por una situación similar. Les prepara para superar el dolor del alma. Alma Beatriz Segovia reside en Honduras. Convirtió su oficina en un oasis de apoyo a quienes sufren. Y reconoce que en ese proceso, la sicología no alcanza. Genera conciencia sobre la necesidad de buscar al Señor, a Aquél que todo lo puede, al Creador. Vaya a Dios en procura de paz Los períodos de angustia y depresión tocan a la puerta de todos por igual. Rico o pobre. Nadie está exento de una situación que robe la tranquilidad. Lo más complejo de todo es cuando el problema por el que atraviesa no puede ser resuelto por aquél que lo enfrenta. La desaparición de un ser querido, por ejemplo. O la pérdida de las posesiones materiales. ¿Qué hacer entonces? Los sicólogos coinciden en la necesidad de tomar conciencia de la situación, dimensionándola en su verdadera proporción. Cuando nos asalta el dolor la inclinación natural es a considerar que no hay salida a la crisis. Sin embargo, al mirarla en su verdadera proporción, ayuda a avanzar hacia la salida del túnel. A este proceso se suma uno que juega un papel de suma importancia. Ir a Dios. Orar delante de Su presencia. Volcar delante de Él todo lo que sentimos en el corazón. Desahogarnos. El salmista sintetizó tal actitud con estas palabras: "Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración." (Salmo 4:1). Dios nos ama mucho. Es nuestro Padre. Comprende las circunstancias que enfrentamos. Desea ayudarnos. Debemos abrirle el corazón. Permitirle que obre. La decisión es nuestra. Hoy puede ser el día de salir del pozo de desesperación en que estamos sumidos. Es en Dios en quien encontramos la sanidad del alma, no lo olvide jamás. |
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