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"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren." Jn..4:23 |
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Ps. Fernando Alexis Jiménez- ¿Confidencias? Sepa con quién las comparteCometió un error. Lo admitió. No una sino muchas veces. Incluso, en la soledad de su oficina, Leonardo se recriminó por su ingenuidad. "No debí contárselo.", repetía una y otra vez sin poder concentrarse en la revisión de unos documentos. Un mes atrás compartió con un compañero la preocupación que le asistía por un eventual despido. "Con las reservas que tiene hacia mi trabajo el jefe, será el primero en impulsar mi desvinculación.", le dijo. Aquél a quien consideraba su mejor amigo, no hizo más que asentir con la cabeza y sonreír, en una actitud conciliadora. El huracán se desencadenó cuando los dos tuvieron una diferencia; por una nadería: la sección de deportes del diario matutino. Acusaba a Leonardo de esconderla, a propósito. Preso de la rabia, su compañero le gritó: "Eso es lo que haces: crear mal ambiente. ¡Claro, como sabes que te van a echar de aquí!", y regresó a su escritorio, dominado por la furia. Por ese motivo Leonardo se cuestionaba haber confiado tanto. "Debí haberme quedado callado. Ahora, el secreto de mi temor, lo saben todos.", decía. Sepa a quién confía sus dificultades Una recomendación que nos ofrece la Biblia es aprender a evaluar quiénes son nuestros confidentes. El rey Salomón escribió: "Confiar al necio un mensaje es cortarse los pies y buscarse problemas. No va lejos el cojo con sus piernas ni el proverbio dicho por un necio. Tan absurdo es atar la piedra a la honda como dar honra a los necios. "(Proverbios 26:6-8, versión Dios habla hoy) Muchísimas personas profesan ser prudentes, pero sus acciones distan mucho de sus palabras. No guardan un secreto ni siquiera porque medie la vida y honra de los demás. Es algo que está íntimamente ligado a su naturaleza, y que no cambiará a menos que tomen la decisión de corregir los errores. Nuestro primer y más grande confidente es el Señor Jesús. Cuando haya algo que nos agobie o despierte ansiedad, incluso, un incidente que nos haya afectado positiva o negativamente, es importante llevarlas a Su presencia en oración. Y si va a confiar en alguien, pídale a Dios que le conceda la sabiduría suficiente para saber a quién. |
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