Menú |
: |
Meditación para Noviembre 13
-2009
|
Ps.
Fernando Alexis Jiménez-
Email:
Identifique sus fallas y corríjalas
El desempleo llegó a ser tan grande, en ese pueblecito pequeño del norte
ecuatoriano, que Anselmo concibió—una noche mientras luchaba por conciliar
el sueño y cuando anticipaba el amanecer—la idea de elaborar productos en
marroquinería. "En alguna ocasión trabajé curtiendo cueros—le
recordó a su esposa—y creo que es el momento apropiado para explotar
mis conocimientos".
Las primeras correas, billeteras y monederos, le quedaron algo rústicas.
Su esposa se lo hizo notar y también don Lucio, el herrero que vivía
contiguo. "Si las mejora un poco, especialmente en los acabados, estoy
seguro que las vende todas".
Él se quedó mirando los productos. Frunció el ceño. Le miró con
incomodidad y dijo: "Creo que están bien".
El sábado siguiente, llevó toda su producción al mercado. Los potenciales
clientes llegaban, veían sus artesanías y se iban con la promesa de "vuelvo
luego".
Anselmo regresó frustrado a casa. "Te lo
dije", argumentó su esposa con preocupación. Él se encogió de hombros
y se limitó a decir: "Es que no saben valorar los buenos productos".
Un año después, todavía tenía almacenada su producción, expuesta a las
telarañas en el cuarto de los reblujos.
Aprender de los errores
Un principio de sabiduría es aprender de los errores. Cuando consideramos
que todo lo que hacemos, es perfecto y que no cometemos errores, sin duda
estamos experimentando o bien un revés o un estancamiento en el proceso de
crecimiento en lo personal y espiritual. De ahí que como lo enseña la
Biblia, es importante recibir aquellas críticas constructivas que antes
que al desánimo, deben conducirnos a corregir los errores: "Al necio
le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende al consejo"
(Proverbios 12:12).
Es importante tomar el tiempo para revisar, periódicamente, cómo estamos
actuando. Si identificamos fallas, no justificarlas sino por el contrario,
evaluar si es producto de haber incurrido en una falla, y disponernos a
aplicar modificaciones. Si pensamos diferente, con ayuda de Dios,
actuaremos diferente. Es un proceso sencillo y a la vez práctico. Parte de
pequeños cambios, que llevan a un resultado muchísimo mayor.
Dios nos concibió para vivir plenamente, no para andar inmersos en
amarguras, depresión y desánimo. También para experimentar un proceso de
mejoramiento continuo en todos los órdenes en nuestra vida. Por ese
motivo, resulta fundamental que caminemos tomados de la mano del Señor
Jesús en el proceso de desarrollo en como cristianos. Recuérdelo, no es en
nuestras fuerzas sino en las de Dios.
|
^ Subir | Escríbanos |Meditaciones-Entrada
|
|
|