Recibió una llamada telefónica. "Es para ti—le dijo su madre, y le
advirtió--: es de larga distancia." La joven estaba escribiendo
unas notas en su cuarto. Hacía calor y tenía la ventana abierta. En la
distancia se veía varios niños jugando al fútbol. "Voy…",
respondió. Segundos después, cuando colgó el teléfono, una enorme sonrisa
se dibujo en su rostro e imprimió un brillo sin igual a su mirada.
--Gané el Primer Festival de Novelas en la Web…—anunció con esa
extraña mezcla de emoción, incredulidad y deseos de salir gritándolo a
todos.
Era la culminación de un largo proceso que inició en su adolescencia,
cuando escribía historietas en hojas de cuaderno que compartía con sus
amigas de colegio y que, luego, ellas mismas ayudaban a terminar. "Siempre
decidían en qué debía terminar todo", relataría al periodista que le
llamó a preguntar sus impresiones tras conocer la grata noticia.
Hoy Katheen Arenas Prieto, tiene 20 años y cursa los semestres finales de
la carrera de periodismo, en Colombia. Es vivaz, alegre, dueña de un
enorme sentido del humor y una capacidad de soñar que no tiene límites.,
Su seudónimo en la red virtual: "Directora". Publicó una novela por
capítulos en la Internet, que sumaba drama, misterio y romanticismo. Una
amalgama de creatividad.
Su argumento e historia general, plasmada en "La princesa de un corazón",
fueron seleccionados entre 13 trabajos presentados dese España, México,
Venezuela, Argentina y Colombia.
--Jamás imaginé que Dios me recompensaría con este premio—señaló
con emoción.
El esfuerzo, principio para el éxito
El éxito jamás llega solo, producto de un accidente de la naturaleza o tal
vez de la existencia. Es el fruto de esfuerzo, dedicación y perseverancia.
El rey Salomón lo describió al señalar que "El perezoso desea y no
consigue; el que trabaja, prospera"(Proverbios 13:4, Versión Popular),
y también "¡Basta ya de dormir, perezoso!!Basta ya de estar
acostado! Mientras tu sueñas y cabeceas, y te cruzas de brazos para dormir
mejor, la pobreza vendrá y te atacará como un vagabundo armado"
(Proverbios 6:9-11, Versión Popular).
Con la ayuda de Dios todos los proyectos pueden alcanzarse. No hay
límites. Es posible llegar muy lejos.
Tal vez el mayor problema es que los seres humanos nos limitamos a soñar.
Y jamás damos un paso siquiera a la materialización de los proyectos. Por
esa razón, es imperativo que sometamos todos los proyectos en las manos de
Dios, sabiendo que en Él somos vencedores y tenemos asegurada siempre la
victoria, por encima de las circunstancias.
No se deje derrotar. Sueñe pero, prendido de la mano del Señor Jesucristo,
dé pasos firmes hacia la conquista de esos sueños.