La madre estaba desesperada. No sabía qué hacer. Su hija estaba
embarazada. Una jovencita de apenas diecisiete años. Estudiando de último
grado de secundaria. Alegre. Extrovertida. Aficionada a la lectura. Y
también a ver cine. Chica de pocos amigos. Sin embargo, con el examen de
laboratorio, se corroboraba la situación.
--¿Qué hacer, Dios mío?—se preguntaba presa de la desesperación la mujer.
La joven no hacía sino mirarla, con inquietud, pensando en esa ráfaga de
segundos que se sucedieron con una rapidez apabullante, qué sería de su
futuro.
--Me has desilusionado—le dijo quedamente. La muchacha salió de
corriendo de la sala, en dirección a su habitación. Lloraba desconsolada.
Cuando habló del asunto con su marido, aquella noche, ella misma no salía
de su asombro y se preguntaba qué había ocurrido, si no había hecho otra
cosa que sembrar en la menor principios y valores.
Hora de revisar nuestros hogares
"Con el uso del Internet y el DVD, mis hijos mayores estaban siendo
dominados por la pornografía. Hablamos del asunto. Ahora, tras reconocer
su error, ellos mismos han pedido que ejerzamos control sobre la
utilización de estos instrumentos", me explicó Andrés, un hermano en
la fe que al igual que usted y que yo, desea que haya éxito al interior de
su hogar, venciendo dificultades y dando pasos sólidos hacia la
construcción de valores y principios.
Es importante reconocer que sin Dios, los hogares no experimentarán ni
cambio ni crecimiento. Solo cuando el vidrio es sometido a altas
temperaturas y expuesto a un proceso de moldeado, puede transformarse en
hermosas figuras. De un elemento sencillo, se diseñan verdaderas obras de
arte.
Igual ocurre con nuestras familias. Si queremos que se produzcan cambios y
se derribe todo muro de disensión, es necesario someternos al obrar del
Señor. Por todo esto Josué enfatizó en su instrucción: "...entréguense
al Señor..." Respetar a Dios es someternos y en una actitud de
verdadera entrega, permitirle que obre en nuestro ser.
Una familia que se entrega a Dios, es una familia que le sirve, y en
consecuencia, recibe enormes bendiciones.
En Josué 28:14 y 15 leemos que el patriarca y famoso conquistador israelí,
animó a los israelitas y a nosotros hoy, al decir: "... sírvanle
fielmente". Si usted se identifica conmigo en el anhelo de
edificar, con ayuda de Dios, una familia de éxito, encontrará un principio
esencial: la sinceridad y lealtad a Dios, toca el corazón de Dios. Él se
glorifica en aquellos hogares que le buscan.
Una forma aconsejable de encaminarnos en esa dirección es restableciendo
el altar familiar. Meditar en un versículo. Orar juntos por asuntos
comunes. Incluso, compartir una buena película. Josué también les exhortó
a deshacerse de todo lo que significa idolatría: "Desháganse de los
dioses que sus antepasados adoraron…". En otras palabras, es
quitar de delante de nosotros todo aquello que desplaza a Dios y le roba
la honra y gloria que le corresponden.
Tenga presente siempre que si le damos el primer lugar al Señor Jesús, sus
hogares serán transformados y vendrán tremendas bendiciones.