Un chico a quien conocí en una zona marginal al oriente de la ciudad, me
decía: "Cuando sea grande quisiera ser como Santiago. Él es muy bravo.
Todos lo respetan. Además, usa armas y anda en una motocicleta poderosa."·
El joven al que se refería con tanta admiración era un peligroso
pandillero y delincuente de la zona.
Es evidente que el medio que nos rodea ejerce una poderosa influencia en
nuestra existencia. Gran parte de lo que pensamos y hacemos se fundamenta
en los antivalores prevalentes en la sociedad circundante. Y los más
vulnerables son nuestros hijos. Por ese motivo, si queremos edificar
familias de éxito, es esencial que cambiemos ese esquema, poniendo freno a
los factores negativos que nos influencian.
Josué fue claro al advertirle a los israelitas, y por supuesto, se aplica
a nosotros hoy: "Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor,
elijan ustedes a quien van a servir: a los dioses a los cuales sirvieron
sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los
amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan" (Josué 24:15 a, Nueva
Versión Internacional).
El cine, la música, la televisión, y en general los medios de
comunicación, nos afectan negativamente con toda suerte de mensajes
agresivos, sensuales, pornográficos y promotores del individualismo. Nos
golpea a todos por igual:: a los componentes de la pareja y a nuestros
hijos. La decisión de permitirlo o no, es nuestra y nada más que nuestra.
¡Dentro de sus posibilidades, ponga límites sanos a la influencia que
reciben usted y su familia a la información que reciben a diario!
Es posible cambiar los paradigmas
Cada quien es dueño de sus propias decisiones. Usted que conoce de Dios,
determínese a serle fiel y oriente sus esfuerzos para que la misma actitud
se replique en los componentes de su hogar. Es el cimiento para edificar
eficazmente familias de éxito. Josué, el gran conquistador, tenía muy
claro el valor de las determinaciones cuando declaró: "Por mi parte,
mi familia y yo serviremos al Señor" (Josué 24:15, Nueva Versión
Internacional).
Nuestra sociedad se encuentra abocada a un progresivo deterioro por la
carencia de principios y valores. No obstante el curso de los
acontecimientos puede cambiar si le damos a Dios el primer lugar en
nuestros hogares. Y la decisión parte de usted, que es creyente.
Desde hoy, de un vuelco a su familia… Recuerde que con el poder del Señor
Jesucristo todas las cosas pueden cambiar… Usted es un vencedor y junto
con su cónyuge y sus hijos, fueron concebidos para el éxito, el
crecimiento y la realización personal en todos los órdenes.