Los golpes despiadados que propinaron dos jóvenes a una mujer de cuarenta
años hasta causarle la muerte, ocuparon las primeras páginas de los
diarios y pusieron a Nueva York como una de las ciudades en la que se
comete el mayor número de delitos que rayan los límites entre la violencia
y la atrocidad.
Días después, tras las rejas de una estación policial, dando vueltas como
fieras enjauladas y en medio de improperios con los que buscaban se
hiciera justicia en su caso, Michael y Farmer fueron señalados por las
autoridades como causantes del crimen.
Una investigación más profunda reveló que los dos muchachos provenían de
hogares en los que—como si se tratara de escenas copiadas una de la
otra—se registraban enfrentamientos violentos entre los cónyuges. En uno
de los casos, la esposa había quedado gravemente herida después de una
disputa familiar. Ellos sólo estaban replicando lo que vieron en casa.
El psicólogo caleño Evert Alirio Bahena atribuye a la carencia de valores
y al desmoronamiento de los lazos familiares, el comportamiento extremo de
muchos jóvenes. Tras estudiar el fenómeno, asegura que el 80% de los
adolescentes se torna maltratador como consecuencia del medio que les
rodea. Sólo en un 20% se podría considerar que la causa es biológica.
En criterio del especialista, los niños reciben los elementos que
moldearán no solo su carácter sino su comportamiento futuro.
¿Cómo educa a sus hijos?
Con frecuencia consideramos como pecado a la mentira, el adulterio, el
robo y una serie de conductas claramente contrarias a los postulados
bíblicos. Sin embargo restamos el rótulo de "pecado" al maltrato infantil,
la violencia intrafamiliar o a la carencia de principios y valores en la
educación de los hijos.
La Biblia señala que la formación es una responsabilidad de los padres.
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