La madre cargó con ternura a su hijita. Como toda madre en el mundo, sin
distingo de idioma, raza o color. En su corazón vibraba la emoción de
haber llevado en sus entrañas a la bebecita que se movía inquieta, mirando
a todos lados, reconociendo ese mundo que le resultaba desconocido y, como
si premonitoriamente, se prepara para enfrentar las adversidades.
--Es linda…--murmuró con orgullo.—No imaginaba que fuera así.
Mira sus ojos—indicó a su esposo--. Iguales a los tuyos--.
La sucesión de los días, los meses y los años, trajo a los padres un
motivo de preocupación. La pequeña experimentaba una rara enfermedad que
los médicos explicaron, traería como consecuencia dificultades en el
desarrollo de sus extremidades.
Sólo el amor de sus padres palió las múltiples dificultades de Emis Belba
Caldas, una colombiana que hoy figura entre las pintoras de mayor fama en
Latinoamérica, pese a sus limitaciones. Pinta al óleo y con otras técnicas
utilizando la boca. "Creo que vine a este mundo a dar ejemplo y
fortaleza", explica esta joven de 30 años que habla inglés, estudió
Bellas Artes y está a las puertas de graduarse como profesional.
La adversidad no la ha vencido. Por el contrario, cada nuevo obstáculo se
ha convertido en un reto para escalar nuevos peldaños hacia el éxito
personal y el crecimiento espiritual. Hasta tal punto ha sido una persona
dispuesta a ganarle a los problemas y no dejarse amilanar por nada, que en
un año cursó la secundaria y fue la más aventajada de su clase cuando
estudiaba artes plásticas.
Quienes le rodean, destacan su entusiasmo. Siempre se aprecia en su rostro
una sonrisa que ilumina todo cuanto le rodea, como el sol que despierta en
una mañana lluviosa.
Es posible salir adelante
Las dificultades no son culpables de nuestra derrota. No es la adversidad
la que nos detiene sino la actitud que asumimos frente a los obstáculos.
Si reconocemos que en Jesucristo fuimos concebidos para vencer y avanzar
hacia el éxito por encima de cada nuevo tropiezo, saldremos airosos no
importa la tormenta que nos caiga al paso.
La Biblia enseña que "El que labra su tierra tendrá abundante
comida, pero el que sueña despierto es un imprudente" (Proverbios 12.11,
Nueva Versión Internacional).
Podemos quedarnos en el nivel de anhelar o dar pasos concretos hacia la
materialización de nuestras más caras aspiraciones. Esa es la disposición
que marca la diferencia entre quienes se quedan soñando y los que vuelan
muy alto.
La historia de Emis Belba Caldas es un estímulo para aquellos que se
repiten: "No puedo", "Es imposible". Tenga presente que en
Cristo todo lo podemos y somos más que vencedores, y que a los sueños
sumamos acciones, para llegar a la cumbre del éxito, conquistando aquello
que anhelamos en el corazón.