El niño estaba en el umbral de un gran edificio en pleno centro de la
ciudad. Durante toda la noche había caído un intenso aguacero, y las
calles lucían brillantes, como enormes espejos que se desplegaban a lo
largo y ancho, apenas suspendidos por los neumáticos de los autos que
pasaban raudos. No eran las seis de la mañana.
El guarda de seguridad del edificio se acercó. Le extrañó que el pequeño
estuviera arropado con periódicos húmedos, y en los que se veía al
Presidente junto con varios ministros en un coctel. "Quítate ya",
le ordenó. El cuerpo permanecía impasible. "Vete ya, muchacho", le
dijo y lo movió con el pie, primero con cierto cuidado, pero luego con
fuerza.
Ese fue el primer indicio de que el menor había fallecido, situación que
comprobaron médicos legistas cuando –dos horas después—hicieron el
levantamiento del cuerpecito. "Murió de hambre", registró el
profesional en el formato. "Consumía pegante en un frasco de vidrio,
para olvidar que no tenía que comer", comentó con tristeza mientras se
alejaba hacia la camioneta.
Por primera vez en la historia la cifra de personas que sufren hambre
llega al tope de mil millones 20 mil. "Ahora tenemos más personas
hambrientas que nunca", la directora del Programa Mundial de
Alimentos, Josette Sheeran, desde Londres, donde se celebró una rueda de
prensa, "muchas personas se despiertan y no cuentan ni con una taza de
comida", al tiempo que resaltó que se trata del anticipio de una
situación que se constituye una "receta para el desastre" y
advirtió que este fenómeno es "crítico para la paz, la seguridad y la
estabilidad en muchos lugares del mundo".
En criterio de los especialistas para resolver la crisis alimentaria
bastaría con invertir menos del 1% del paquete de rescate de la crisis
financiera mundial que han acordado los países más poderosos. Se estima
que son necesarios US$6.700 millones si se quieren implementar programas
contra el hambre en 74 países. Con los fondos actuales, la ayuda sólo
llegará a unos 108 millones de seres humanos en extrema pobreza.
Tres de los países más afectados en caso de que no se consiga la
refinanciación del organismo serían Kenia, Guatemala y Bangladesh. En
Kenia, por ejemplo, las raciones de comida que se ofrecen a 4 millones de
habitantes tendrían que ser recortadas a partir de octubre de este año y
en Guatemala, los suplementos para 100.000 niños y 50.000 mujeres
embarazadas corren peligro.
La revolución comienza con los cambios
La revolución no debe ser un tema satanizado. Revolución es cambio. No con
armas, ni campañas electoreras. Una revolución que hagamos usted y yo.
Transformar nuestra manera de pensar y mirar el dolor ajeno, y actuar de
manera distinta. Eso es revolución, no irse a una montaña a enfrentar con
fusiles a otros que no piensan igual, ni generar atentados terroristas.
Revolución es cambio, y el cambio comienza en nuestro corazón.
El Señor Jesús dejó sentado que el cristiano es por naturaleza
revolucionario, es decir, alguien que cambia y crece. Una persona que
sufre con el dolor de los demás, y ayuda a resolverlo. Así lo ilustró en
una maravillosa parábola al término de la cual dijo: "Entonces el
Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el
reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve
hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y
me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí" (Mateo 25:34-36).
Pregúntese por un instante: ¿Ya ha cambiado su forma de pensar y de
actuar?¿Sigue siendo insensible frente al sufrimiento de su prójimo?
Recuerde que hoy es el día para cambiar. Con ayuda del Señor Jesucristo
podrá lograrlo. No se detenga, ¡usted también puede! No en sus fuerzas,
porque resultará imposible, sino en las fuerzas de Dios.