En cierta ocasión requirieron los buenos oficios de un pastor para
ministrar liberación a una mujer endemoniada. El ministro cristiano pidió
la ayuda de un diácono, pero él se negaba a acompañarle, argumentando todo
tipo de pretextos. Finalmente accedió.
Cuando estaban ordenando a los espíritus que salieran del cuerpo de la
joven, un demonio le grito al anciano: "Usted, ¿con qué autoridad
quiere ordenarme que me vaya? Recuerde que usted es un adúltero". El
diácono salió de aquél lugar totalmente avergonzado.
No olvide que nuestro adversario ha sido nuestro acusador desde siempre.
Él conoce quién tiene autoridad. Una escena que ilustra este asunto la
hallamos en el libro de los hechos de los Apóstoles:
"Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron
invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús. Decían: «¡En el
nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!»
Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de
los sacerdotes judíos. Un día el espíritu maligno les replicó: «Conozco a
Jesús, y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?» Y abalanzándose
sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos.
Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y
heridos. Cuando se enteraron los judíos y los griegos que vivían en Éfeso,
el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era
glorificado" (Hechos 19:13-17, Nueva Versión Internacional).
El poder, la unción y la autoridad de Dios están sobre nosotros; sin
embargo debemos permanecer unidos a Él en oración, fe, integridad y
dependencia. Es imperativo que tengamos en cuenta que nuestro adversario
sabe quién tiene realmente autoridad en Cristo, y de paso, la ejerce.
Es hora de ser libre. Tome la decisión de que caigan las ataduras que por
años pudieran haberle afectado. En Jesucristo tenemos asegurada la
victoria. Él es quien nos llama a vencer…
Hay poder en el nombre de Jesús
Jesucristo nos dio autoridad. Inicialmente lo materializó con sus
discípulos, pero se hace extensiva a nosotros.
Al término de una misión de proclamación de las Buenas Nuevas, a las que
les había enviado "Los setenta regresaron con gozo, diciendo: Señor,
hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre" (Lucas 10:17, La Biblia de
Las Américas).
Por favor, tome nota de dos hechos importantes: el primero, Satanás
conocía el poder y autoridad espiritual que asistía a los discípulos,
fieles seguidores del Maestro. El segundo: Hay poder en el nombre del
Señor Jesús.