Para Angélica el diagnóstico de "Trisomía 21" en su hijita recién nacida,
resultó algo tan extraño como llegar a China y preguntar por la banda
donde se recoge el equipaje a un guarda de seguridad que gesticula y habla
en mandarín, sin que usted sepa qué dice ni porqué lo hace en ese tono. Un
poco más despacio y utilizando términos claros, en un ámbito muy
diplomático, el médico le informó que se trataba del Síndrome de Dawn.
Cincuenta años atrás cuando el profesor y genetista francés, Jerónimo
Lejeune, descubrió a qué se debían estas modificaciones orgánicas y
anunció que se debía a la presencia de un cromosoma de más, recibió muchos
reconocimientos pero jamás el Premio Nobel debido a su abierto rechazo a
manipulaciones en los seres humanos en proceso de gestaciones, tales como
el aborto apenas se pudiera diagnosticar el Síndrome.
Pero los tiempos han cambiado y en muchos lugares apenas se identifica
esta situación en el feto, se abren las puertas para cegarle la vida. Todo
bajo un pretexto manido: "Evitar que sufra en el futuro", aún
desconociendo que pueden conseguir autonomía gracias a terapias
sicomotrices. Algunos se incorporan discretamente al desenvolvimiento
social sin ningún problema y hay quienes alcanzan títulos, poniendo en
evidencia que con ayuda de Dios, no hay nada imposible ().
El problema ahora, de acuerdo con el científico Bruno Dallapiccola, es que
la posibilidad de adelantar una "selección prenatal" hace que uno
de cada dos mil niños y embriones con una "enfermedad rara" se
enfrente al peligro de morir o ser abortado, en caso de encontrarse en la
fase de gestación.
Del diagnóstico a la clonación
Recientemente salieron a la luz pública las declaraciones del científico
italiano Severino Antinori según las cuales hace nueve años clonó
exitosamente a una niña y dos varones, los cuales viven. Utilizó las
pautas de su colega escocés, Ian Wilmut quien irrumpió en el ámbito de la
ciencia moderna con la clonación de la oveja Dolly. Especialistas en
genética coinciden en asegurar que en el corto plazo mujeres de avanzada
edad podrán dar a luz.
A todo lo anterior se suma el anuncio del gobierno estadounidense en el
sentido de abrir las puertas para que a través de recursos estatales se
financien experimentos con células madre. Es una licencia para realizar
experimentos humanos lo que está en contravía del único que tiene dominio
y prelación sobre la vida: Dios. La Biblia lo deja claro cuando enseña que
"Vida y misericordia me concediste, y tu cuidado guardó mi espíritu"
(Job 10:12).
No olvide que las células madre tienden a cosecharse a partir de los
embriones que se desechan durante los tratamientos de fertilización in
Vitro. Pueden tomarse de organismos ya desarrollados e incluso, del
líquido amniótico. No obstante, son los embriones a los que se enfocan
gran parte de las manipulaciones. Tales prácticas no son otra cosa que la
degradación de la dignidad humana.
El rey David escribió que desde el momento en que somos concebidos, Dios
está atento a la evolución de nuestro cuerpo en el vientre de la madre, y
cuida de los más mínimos detalles: "Mi embrión vieron tus ojos, Y en
tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas" (Salmo 139:16).
Nuestro Señor ama la vida porque Él es el dador de la vida. Preguntémonos,
¿cuál será su apreciación sobre todos aquellos que al abrigo de argumentos
científicos manipulan la vida?(Ver Job 13:14) No somos hechura a voluntad
propia. Fue el Padre celestial quien nos permitió nacer, tal como lo dejó
claro el autor sagrado cuando señala: "El espíritu de Dios me hizo,
y el soplo del Omnipotente me dio vida" (Job 33:4. Cf. Salmo 16:11).
Él es nuestro sanador, quien obra milagros. Es a Él a quien debemos
volvernos. Y en nuestra condición de cristianos, debemos advertir desde
los púlpitos de las iglesias y de los medios que tengamos a mano, sobre
las decisiones que se toman en el ámbito mundial que nos obligan a dos
cosas: la primera, denunciar el pecado, y la segunda, estar preparados
para el pronto regreso del Señor Jesús.