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Job 18- (RV60) Bildad describe la suerte de los malos
1 Respondió Bildad suhita, y dijo: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos - Job -Tomo-2. Editorial CLIE. SubirEn este capítulo Bildad intenta otro asalto contra Job. En su primer discurso (cap. 8), le había animado a esperar que todo le iría todavía bien. Los razonamientos de Job le han exasperado. Así que, I. Reprende duramente a Job por su soberbia y el apasionamiento con que se obstina en su opinión (vv. 1-4). II. Amplía la doctrina que antes había mantenido acerca de la miseria de los malvados (vv. 5-21). En esto, parece tener un ojo puesto en las quejas de Job por la miserable condición en que se halla: «Esta», viene a decir Bildad, «es la condición de un malvado y, por consiguiente, tú lo eres.». Versículos 1-4 Arroja Bildad sus dardos, sus palabras amargas, contra Job, sin percatarse de que, al obrar así, estaba sirviendo a los designios de Satanás al añadir aflicción al afligido Job. 1. Le acusa de ser un charlatán, como le había acusado Elifaz (15:2,3):« ¿Cuándo pondrás fin a tus palabras?» (v. 2). Se cansaba Bildad de oír a los demás y estaba impaciente por tomar su turno. Todo el mundo sabe cuan impertinente es este proceder; sin embargo, cuan pocos son los que reconocen en sí mismos este defecto. Hubo un tiempo en que Job tenía la última palabra en todos los debates (29:22): «Tras mi palabra no replicaban». Entonces estaba en el pináculo de su poder y prosperidad, pero ahora estaba tan pobre y venido a menos que apenas se le permitía pronunciar palabra. Y, como si Job hablase precipitadamente, le dice Bildad: Reflexiona, y después hablaremos. 2. Como si Job tratase a sus amigos con olímpico desprecio y descortesía, le dice Bildad (v. 3): «¿Por qué nos tienes por bestias?» Es cierto que Job les había llamado escarnecedores y los había descrito como imprudentes y faltos de compasión, pero no los había tenido por bestias. No obstante, Bildad le acusa de esto. En el ardor de la discusión, estaba buscando un pretexto para atacar a Job con mayor fiereza. Los que suelen ser severos con otros piensan que los demás lo son con ellos. Como dice el refrán español: Piensa el ladrón que son todos de su condición. 3. Le acusa también de pasión furiosa (v. 4): «Oh tú, que te despedazas en tu furor».Quizás se. refiere aquí a la frase de Job en 13:14: Pondré mi carne entre mis dientes (la frase de Job tiene otro sentido. V. El comentario a dicho lugar. Nota del traductor.). 4. Finalmente, le acusa de orgullo y arrogancia al querer imponer su ley a la providencia misma «¿Quedará desierta la tierra por tu causa, etc.?» Como diciendo: «Tendrás la impía pretensión de afirmar que en tu caso no se ha cumplido la ley de la Providencia sobre la justa retribución, hasta el punto de que la Roca (lit.), es decir. Dios mismo ha dejado de ser el justo gobernador del mundo? ¡Pero Job! ¿Te crees tú que el mundo no puede sostenerse sin ti, y que si tú te arruinas, toda la tierra debería quedar desolada?». Esperar que Dios cambie sus designios, sus leyes, sus promesas, sus métodos de salvación y condenación, por damos gusto a nosotros, es un absurdo inimaginable. Versículos 5-10 El resto del discurso de Bildad está enteramente dedicado a describir elegantemente la miserable condición del malvado y en él hay una gran dosis de verdad. Pero no es verdad que todos los malvados lo pasen mal en este mundo, ni es verdad que todos los que sufren hayan de ser tildados de malvados. Por consiguiente, aunque Bildad pensaba que era fácil aplicar el caso a Job, no era un método seguro ni justo. 1. Describe primero Bildad la destrucción de los malvados bajo el símil de las tinieblas. A tres clases de luces parece referirse en los vv. 5-6: La luz que se encendía para guiar a los transeúntes, la que se colocaba en la habitación para iluminar la estancia y la llama viva del fuego del hogar. Las tres son testimonio de la paz que existe en el seno de la familia; de las tres carecerán los impíos y, por tanto, según la suposición de Bildad, Job. 2. Luego presenta dicha destrucción bajo la imagen de un ave o de un animal salvaje que caen en una trampa o cepo, algo parecido a lo que le ocurre a un malhechor que es sorprendido in fraganti y es arrestado para ir a la cárcel, a fin de aplicarle el castigo debido (vv. 7-10). El autor sagrado usa aquí todos los vocablos existentes en hebreo para designar redes, lazos, trampas, etc. Es cierto que Dios le dará su merecido al malvado haciendo que le aguarde una trampa en la senda, pero, en definitiva, es él mismo quien se ha creado la ruina (v. 7): Sus mismos planes lo derribarán. El impío es tan necio como para meterse él mismo en la trampa. Versículos 11-21 Bildad pasa después a describir la destrucción misma. 1. El temor de la ira de Dios (vv. 11, 12): De todas partes le aterrarán temores, etc. -aunque no hay apoyo en el texto para atribuir los temores a la ira de Dios (nota del traductor). No le será fácil la huida (v. llb), puesto que a sus pies les aguarda una trampa (v. 10). «Hambriento -gastado- está su vigor» (v. 12. lit.). 2. Al malvado le aguarda una muerte terrible. (A) Veámoslo muriendo, devorado por el primogénito de la muerte (v. 13), es decir, por una enfermedad mortal: la peste o la lepra. (B) Veámoslo muerto. Es llevado al rey de los espantos (v. 14), esto es, al poder de las tinieblas o al jefe de los espíritus infernales. Esto comporta la muerte para los malvados. En cambio, para los justos es un amigo y servidor, pues los conduce a la presencia del Señor. (C) Veámoslo arrojado del mundo, hasta tal punto que no se conservará ni el recuerdo de su nombre (vv. 17, 18), pues nadie querrá recordar un final tan trágico que causó el espanto de occidentales y orientales (v. 20). 3. También su familia será arruinada y arrancada de la tierra (vv. 15, 16, 19). (A) «En su tienda habitará (lo que) no (es) de lo suyo» (v. 15a. lit.). El sentido de esta frase es sumamente incierto. Los LXX no lo pudieron descifrar y lo tradujeron de forma muy rara: «Habitará (¿el terror?) en su tienda en su noche». Las versiones modernas no aportan más luz -nota del traductor- y se lanzan a corregir el texto original sin base alguna ¿Se referirá el autor sagrado al fuego del Cielo (no de lo suyo, por paralelismo con la frase siguiente («piedra de azufre -comp. Gn. 19:24- será esparcida sobre su morada»), de modo que quiera destacarse la idea de que su morada está bajo la maldición de Dios? Lo cierto es que él y su posteridad se quedarán sin casa. (B) Al quedar completamente aniquilado (v. 16, comp. con Is. 5:24; Os. 9:16; Am. 2:9; Mal. 4:1), el malvado no dejará ninguna de las dos cosas que los hombres más desean perpetuar: su recuerdo y su nombre, esto es, su descendencia (v. 17); esto se declara explícitamente en el v. 19. | Ir arriba | Regresar al Indice | - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Libro de Job |