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Job 11 (RV60)
-Zofar acusa de maldad a Job . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fuente: "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia." Libros poéticos - Job -Tomo-2. Editorial CLIE. SubirLas heridas del pobre Job están sangrando, pero ninguno de sus amigos echa en ellas aceite ni bálsamo. Zofar (mejor, Sofar), echa en ellas tanto vinagre como los dos anteriores. I. Acusa a Job de charlatán (vv. 1-4). II. Apela a Dios para que convenza a Job (v. 5): 1. De su sabiduría infalible y de su justicia insobornable (v. 6). 2. De sus inescrutables perfecciones (vv. 7-9). 3. De su soberanía incontestable y de su poder incontrolable (v. 10). 4. Del conocimiento que tiene de los hombres (vv. 11, 12). III. Le asegura que, si se arrepiente y se reforma (w. 13, 14), Dios le restaurará a su anterior prosperidad (vv. 15-19); pero si es un malvado, en vano se puede esperar de Dios tal favor (v. 20). Versículos 1-6 Da pena ver hasta qué punto pueden las pasiones destempladas trastornar el juicio de personas sabias y prudentes en el calor de una discusión, de lo cual tenemos aquí un ejemplo en Sofar. Elifaz había comenzado con modesto prólogo (4:2). Bildad se había mostrado algo más duro con Job (8:2). Pero Sofar cae sobre él sin compasión, acusando a Job de charlatanería, cuando el pobre hablaba desde lo profundo de su aflicción ¿Es esa la forma de consolar al afligido? ¿Por qué habla así el que pretende ostentar el papel de abogado de Dios y de su justicia? I. Presenta Sofar a Job de muy diferente manera de como era en realidad (vv 2,3). Lo tiene por lenguaraz, sofista y escarnecedor: por lo cual, bien merece ser avergonzado y castigado. Ya hemos visto en los capítulos anteriores los discursos de Job y, a pesar de algunas frases atrevidas, salidas de la amargura de su alma, hemos hallado su buen sentido y su fuerte argumentación. Job no hablaba en vano ni había perdido el juicio. II. Acusa a Job de decir lo que no había dicho (v. 4): Tú dices; mi doctrina es pura. Job no había dicho eso, pero había hablado de Dios de mejor manera que la de sus amigos. Tampoco había dicho Job: Yo soy limpio delante de tus ojos, sino: Tú sabes que no soy impío (10:7), aunque había reconocido que no era intachable (9:21). Había sostenido vigorosamente que no era un hipócrita, pero no negaba que fuese pecador. III. Apela a Dios, deseando que acudiese en persona para convencer a Job. Así es como se portan ordinariamente los hombres, pensando que hasta Dios tiene que darles la razón en lo que dicen, y quitársela a sus interlocutores. Como no tiene esperanza de convencer a Job, Sofar desea que Dios quisiera convencerle de dos cosas: 1. La inescrutable profundidad de los designios de Dios. Desea Sofar que Dios mismo muestre a Job los secretos de la sabiduría divina en una medida suficiente para convencerle de que son de doble valor que las argucias de Job (v. 6). Lo que conocemos de Dios es como nada en comparación con lo que no conocemos de él. Lo «escondido» (Ef. 3:9) de Dios es más del doble de lo que se manifiesta. Es probable que el sentido literal, según lo entienden algunos, indique que Dios conoce muchísimo más que nosotros de la maldad que llevamos dentro. 2. La incuestionable justicia de sus procedimientos: «Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece». Versículos 7-12 Se refiere ahora Sofar a la suma trascendencia de Dios, así como a la vanidad necia del hombre. I. Dios es incomprensible. Nosotros sabemos muy poco de la divina naturaleza y, por tanto, somos jueces incompetentes de la providencia de Dios; así que, cuando censuramos algunos de sus procedimientos, estamos hablando de cosas que no entendemos (vv. 7, 8): « ¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? Etc.» A fuerza de buscar, podemos hallar a Dios (Hch. 17:27); podemos, de alguna manera, aprehenderle, pero no podemos comprenderle; podemos saber que es, pero no podemos saber qué es. Por eso deberíamos hablar siempre de Dios con la mayor humildad y precaución, y no discutir con él, sino estar sumamente agradecidos a la revelación que nos ha hecho de sí mismo y desear aquel estado en que conoceremos como somos conocidos (1 Co. 13:12). Nótese en los vv. 8 y 9 las cuatro dimensiones de la perfección de Dios, y compárense con las cuatro dimensiones del amor de Cristo (Ef. 3:18, 19), que podemos llegar a conocer, aun cuando no podamos conocer las de las perfecciones divinas. Hace notar el profesor L. Brates -nota del traductor-que el argumento de Sofar contra Job se volvía contra sus amigos: «Precisamente por ser la esencia de Dios impenetrable y trascendente, negaba Job que se le pudiera atribuir a Él una justicia al modo humano». II. EL hombre es pura vanidad y tiene que humillarse (vv. 11, 12) El sentido del v. 12 en el hebreo no está claro del todo. El texto actual parece favorecer la traducción de nuestras versiones, pero el contexto no se compagina con ella, porque si no hay posibilidad de que el insensato se haga cuerdo, ¿por qué anima Sofar a Job precisamente a eso? (vv. 13 y ss.). Por eso, es preferible la traducción de la Biblia de Jerusalén (nota del traductor): «Así el insensato se hace cuerdo, como un pollino de onagro se hace adulto». Es cierto que el hombre es vano (lit. vacío) por naturaleza y semejante a las bestias que perecen (Sal. 49:20; 73:22), pero, por la gracia de Dios, puede servir para gloria de Dios. Para entrar triunfalmente en Jerusalén, Jesucristo necesitó un asno (Mt. 21:3; Mr. 11:3; Le. 19:31). ¡Que nadie se tenga por inútil, cuando un asno pudo servir al Señor! Lo malo es que el hombre vano es como un asno salvaje, que no sirve ni para montarlo, pues, en su orgullo, sólo sabe dar coces contra el aguijón. ¿Y se atreverá tal criatura a contender con Dios? ¡Que Job se enmiende y se haga cuerdo! ¡Que cese de censurar a Dios y se domesticará! Versículos 13-20 Aquí Sofar, como los otros dos, anima a Job a esperar mejores tiempos si se pone de mejor humor. I. Le da un buen consejo (vv. 13, 14), como se lo dio Elifaz (5:8) y también Bildad (8:5). Debe examinarse a sí mismo, cambiar de mentalidad y hacer bueno el árbol. Debe dirigir su corazón a Dios y extender a él sus manos en oración humilde y confiada. Job había orado, pero Sofar le anima a que ore de mejor manera, no como quien apela, sino como quien suplica humildemente. También debe echar de sí toda maldad (v. 14), para poder orar con confianza. Asimismo ha de procurar que no more en su casa la injusticia; que todo lo que no sea recto en su casa sea reformado; aunque es probable que la frase sea un estico paralelo a la frase anterior, diciendo lo mismo con otra imagen, ya familiar (22:23; Jer. 4:14). II. Le asegura que le irá muy bien con el consejo que le da (vv. 15 y ss.): Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, etc. Podrá Job acercarse confiadamente al trono de la gracia, no con terror (9:34). Job se hallaba confuso (10:15), al considerar a Dios como enemigo suyo y contender con él. Sofar le asegura que si se somete humildemente, su mente quedará sosegada. Más aún, olvidará su miseria (v. 16) como se olvida una inundación cuando ya pasó y no ha dejado señales funestas. Job había procurado olvidar su queja (9:27), pero no había podido. Sofar trata ahora de complacer a Job, asegurándole: 1. Que aunque su luz esté ahora eclipsada, volverá a brillar con mayor esplendor que nunca (v. 17). 2. Que aunque ahora esté en continuo miedo y terror, volverá a vivir tranquilo y seguro (v. 18). No habrá nada ni nadie que le pueda atemorizar (v. 19). 3. De tal modo prosperará, que de nuevo serán muchos los que buscarán su favor (v. 19b), felicitándole por su recuperación y alabándole con lisonjas para ponerle de parte de ellos. III. Sofar concluye con un paralelismo antitético (v. 20): Pero los ojos de los malvados se consumirán, mientras Job va con la cabeza alta, y no tendrán refugio, mientras él se siente seguro y tranquilo; y mientras Job ha visto colmada su esperanza, la única esperanza de los malos será dar su último suspiro, desapareciendo sin dejar rastro. Los que no quieran huir hacia Dios, en vano esperarán huir de él. Es muy probable que Sofar sospechase que Job no había de seguir su consejo; por eso le advierte de lo que le ocurrirá a él si no lo sigue: es como si le pusiera delante la vida y la muerte. | Ir arriba | Regresar al Indice | - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - o - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Adorador > Sección Libro de Job . Job 11 |