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Eclesiastés
Con Comentarios
Fuente: Comentario Bíblico
Mathew Henry - Libros Poéticos- Tomo II -© 1988 por CLIE
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Capítulo 5
| Ver Comentario a Eclesiastés
5
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Eclesiastés 5 (RV60)
(La insensatez de hacer votos a la ligera,
la vanidad de la vida y
consejos sabios)
1 Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír
que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen
mal.
2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir
palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la
tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
3 Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las
palabras la voz del necio.
4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se
complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue
ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que
destruya la obra de tus manos?
7 Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas
palabras; mas tú, teme a Dios.
8 Si opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia vieres en la
provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto vigila otro más
alto, y uno más alto está sobre ellos.
9 Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto
a los campos.
10 El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho
tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.
11 Cuando aumentan los bienes, también aumentan los que los consumen. ¿Qué
bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?
12 Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico
no le deja dormir la abundancia.
13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas
por sus dueños para su mal;
14 las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que
engendraron, nada les queda en la mano.
15 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal
como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.
16 Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de
qué le aprovechó trabajar en vano?
17 Además de esto, todos los días de su vida comerá en tinieblas, con
mucho afán y dolor y miseria.
18 He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber,
y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol,
todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da
también facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce de su
trabajo, esto es don de Dios.
20 Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le
llenará de alegría el corazón.
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Comentario a Eclesiastés
5
Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Eclesiastés Tomo-2. Editorial CLIE.
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Aquí se nos habla, I.
De la forma en que debe adorarse a Dios, sin los frecuentes defectos que empañan
o corrompen tal adoración (vv. 1-7). II. De la vanidad de las riquezas de
este mundo, con la preocupación y los males que proporcionan (vv. 8-17). III.
Concluye con sabios consejos para sacar de las presentes circunstancias el mejor
partido posible (w. 18-20).
Versículos 1-7
El propósito de Salomón aquí es llevamos a la casa de Dios, para mostrarnos
nuestro deber, después de apartamos del mundo al mostramos su vanidad. Que
nuestros desengaños con las criaturas nos ayuden a levantar la mirada hacia el
Creador. En la palabra de Dios y en la oración hay bálsamo para toda herida.
1. Nos encarga comportamos
debidamente en la casa de Dios: (A) En primer lugar, hemos de vigilar
nuestros pasos, es decir, nuestra conducta, acercándonos en actitud de
obediencia ('para oír previa al sacrificio (v. 1. comp. 1 S. 15:22).
Sacrificio sin obediencia es de necios, con la connotación moral (no sólo
intelectual) que tal epíteto tiene aquí lo mismo que en Proverbios. (B) En
segundo lugar, no hemos de apresuramos a hablarle a Dios ni a multiplicar
palabras (comp. Pr. 10:19; Mt 6:7). Lo de 'Dios está en el cielo' (v. 2)
no significa que Dios esté lejos, sino que su infinita majestad y grandeza
exigen de una humilde criatura reverencia interior y parquedad de palabras. El
v. 3 lo confirma con un ejemplo: Así como las muchas preocupaciones estropean el
descanso de la noche, así también las muchas palabras oscurecen el sentido de la
expresión. El Talmud hace notar que la oración de Moisés, en Nm. 12:13, consta
en hebreo de cinco monosílabos únicamente.
2. Nos encarga a continuación
tener mucha precaución al prometer solemnemente (con voto) a Dios alguna cosa.
El v. 4 repite, casi a la letra, lo de Dt. 23:22. El voto es una 'atadura' (V.
Dt. 30:2). Sólo con su fiel cumplimiento se suelta uno de él. Dos razones se nos
dan para el alegre y pronto cumplimiento de los votos: (A) Porque, de lo
contrario, afrentamos a Dios, porque él no se complace en los insensatos.
(B) Porque, de lo contrario, nos hacemos daño a nosotros mismos, al incurrir en
el castigo correspondiente (v. 6b). No sirven las excusas: «...ni digas
(v. 6) delante del sacerdote (Lit. mensajero, es decir, puesto por
Dios para recoger lo ofrecido): fue una equivocación». A Dios no se le
puede engañar con excusas. «Mejor es que no prometas, y no que prometas y no
cumplas» (v. 5), pues no hay ninguna obligación de hacer tales votos (Dt.
23:23).
3. Como conclusión de estos
consejos, tras compendiar lo del v. 3, el Predicador exhorta a temer a Dios
(v. 7); como diciendo: 'Haz del respeto a Dios la norma de tu conducta y
evitarás los defectos de que te he hablado y, al mismo tiempo, no incurrirás en
la ira de Dios.
Versículos 8-17
Salomón muestra en esta sección la vanidad de la vida; en especial,
la futilidad y fragilidad de las riquezas materiales y la necedad de afanarse
con esfuerzos y fatigas para acumularlas.
1. Comienza (vv. 8-9) por un
caso de opresión, debido a la corrupción del gobierno en la provincia
(hebreo, mediná. Comp. Est. 1:1; 8:9; de ahí la expresión beney
hammediná, hijos de la provincia, esto es, 'provincianos', que hallamos en
Esd. 2:1; Neh. 7:6; 11:3, para designar a los judíos que habían vuelto de la
cautividad). Aun en el caso de que el gobierno de una nación sea bueno, puede
haber un gobernador o un alcalde que sean opresores de los pobres y
torcedores del derecho y de la justicia (v. 8). No hay por qué asombrarse,
pues no es caso raro, ni por qué perturbarse por ello, pues sobre ellos hay
otro más alto (¡el Altísimo!), aunque el verdadero sentido aquí es que
'sobre el alcalde está el gobernador, el rey'; así lo muestra el contexto
próximo (v. 9), aunque las interpretaciones de este versículo son muy diversas,
pues el hebreo resulta muy oscuro. La mejor versión es, sin duda, la que ofrece
la N.I.V.: «El provecho sacado de la tierra es tomado (en forma de
extorsión) por todos (los funcionarios subalternos); el rey mismo se
aprovecha de los campos», es decir, tan pronto como un terreno sin cultivar
(el mismo vocablo de 2 S. 17:8) se convierte en campo de cultivo, cae bajo las
exacciones que impone el rey. En todo caso, es cierto que todos viven del campo,
hombres, incluido el rey, y bestias; lo cual presta honor al trabajo del
labrador y debería estimular a los gobiernos a proteger a los labradores de las
pérdidas que el mal tiempo les puede ocasionar.
2. Pasa luego el Predicador a
mostrar la vanidad de las riquezas, pues no pueden hacer feliz al hombre, ya que
(A) Cuanto más se tiene, más se quiere (v. 10). Hay deseos corruptos que nunca
se sacian. Además, al hombre hambriento los lingotes de oro no le aprovechan más
que si fuesen trozos de barro. (B) Cuanto más aumentan los bienes (v. 11), más
aumentan los que los consumen, no sólo porque la mejora de condición
social exige, con la suntuosidad de una mejor casa, mejores servicios y más
criados, sino porque aumentan los amigos y parientes lejanos que desean sacar
tajada de dicho aumento. (C) El rico, con todo eso, tiene la desventaja del
continuo temor de robo, exacciones fiscales altas, secuestro, etc. (v. 12),
mientras que el modesto trabajador puede dormir tranquilo: ni hace daño
oprimiendo a otros, ni se lo hacen a él, pues posee poco. (D) Para colmo de
males, el que tiene mucho dinero suele invertirlo en negocios y empresas que
pueden ir a la bancarrota con una desafortunada operación financiera (vv. 13,
14), no quedando nada para los herederos; lo cual es tanto más doloroso, cuanto
más alto era el nivel de vida al que estaban acostumbrados. (E) El resultado es
que se marcha de esta vida sin haberle sacado provecho, sino fatigas y dolores
(vv. 15-17). Es cierto que 'desnudos nacimos, y sin nada nos iremos al
sepulcro' (comp. Job 1:21; 1 Ti. 6:7), pero un hombre prudente puede sacar la
satisfacción de haber hecho el bien en esta vida (V. Ap. 14:13), pero el avaro
codicioso y opresor no saca nada de lo que acumuló (comp. Sal. 49:17). Lo de
'comerá en tinieblas' (v. 17b) no significa que ahorre hasta la luz, ni que
aguarde a la noche para comer, ya que pasa el día afanándose por ganar más y
más, sino que es sinónimo de la pobreza, miseria, etc. del contexto posterior
(comp. con Pr. 20:20b).
Versículos 18-20
Después de meditar sobre la necedad de acumular riquezas sin sacarles
provecho duradero y efectivo, el Predicador exhorta a seguir un curso de vida
con el que podamos mejor servir a Dios y sacar más provecho nosotros mismos. Ya
había insistido antes en esto (2:24; 3:22) y lo hará repetidamente después
(8:15; 9:7; 11:7 y ss.). La vida es don de Dios, y don de Dios son todos los
días de vida que vivimos; bueno es, pues, agradecerlo todo como venido de su
mano y disfrutarlo alegremente como muestra notoria de tal agradecimiento, ya
que, con ello, dan gloria al Dador, responden a la intención del don, obran
sabiamente, actúan generosamente y sacan de la vida el mejor partido que se le
puede sacar honestamente (v. 18). Un corazón así dispuesto es un don de la
gracia, que corona todos los otros dones de la providencia (v. 19). Todas la
versiones modernas dan bien el sentido del v. 20; quizá la más cercana a la
letra del original es la que ofrece la New American Standard Translation.
Personalmente (nota del traductor), me parece deliciosa la versión de J. J.
Serrano: «No se piensa demasiado en la vida (es decir, si es breve,
fatigosa, etc.) cuando Dios le ocupa a uno con tan íntima satisfacción».
Esta 'alegría de su corazón' (Lit.) hace que el hombre prudente tenga por
bien empleado su trabajo al ver que Dios le permite disfrutar honestamente de
él.
Fuente: Comentario Exegético-devocional a
toda la Biblia Libros Poéticos- Tomo II
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