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La
ciudad accesible es la que ha construido sus edificios públicos, o
privados destinados al uso público, teniendo en cuenta las necesidades
de todas las personas. O la que lleva a cabo las modificaciones
necesarias para que lo sean, si no fueron construidos pensando en
todos.
Pero ésta, hoy por hoy, no es nuestra realidad. Ya que como se viene
viendo últimamente por las quejas de personas con movilidad reducida
aun hoy se están creando barreras arquitectónicas en nuevas
construcciones tanto en edificios con escalón en la entrada, como en
aceras, en las que no hacen rampas, o en ocasiones hacen una rampa en
una punta, y se les olvida de construir la de bajada al final de la
calle o tramo. ¿De quién es la culpa?, ¿Quién es el responsable?,
¿Porque habrá alguien que dé el visto bueno al finalizar las obras?,
debe haber una persona que visite la obra y compruebe que cumple la
ley de accesibilidad y supresión de barreras arquitectónicas, ¿No?. En
el que hace referencia al transporte urbano decir que hay paradas sin
adaptar, eso hace que las persones que van en silla de ruedas no
puedan subir ni bajar . Desde A.R.A.B. creemos que el origen de todas
estas trabas que coartan la autonomía de las personas con movilidad
reducida está, en muchos casos, en la falta de planificación por parte
de los responsables que tienen competencia en esta cuestión. Esto
resulta especialmente incompresible si pensamos que «planificar bien
no cuesta dinero, mientras que reformar lo que en origen está mal
hecho puede ser muy costoso»…
La ciudad accesible es el poder utilizar servicios públicos como:
taxis, autobuses, trenes, etc. Ese es un derecho que no siempre
podemos ejercer todas las personas.
La movilidad, el poder desplazarnos de un lugar a otro, es esencial
para toda persona. Para comprobarlo, basta que pensemos en qué hacemos
un día cualquiera: salimos de casa para ir al colegio, al trabajo, a
comprar, al cine, a pasear, o a visitar a un amigo. A veces todo está
cerca, pero otras no. En ocasiones, podemos desplazarnos de un sitio a
otro por nosotros mismos pero, otras veces, necesitamos recurrir a un
medio de transporte para salvar las distancias. ¿Podemos hacerlo todos
los ciudadanos? Salta a la vista que no. Estamos muy lejos de vivir en
una ciudad adaptada a las necesidades de todos.
Una ciudad accesible es aquella en la que sus habitantes pueden
desplazarse cómodamente por las calles, con independencia de que
tengan disminuidas o no sus facultades físicas y/o sensoriales, de
forma temporal o permanente.
La ciudad accesible es la que tiene un transporte público y adaptado
para uso de todas las personas, así como transporte de cercanías y de
larga distancia adaptados.
Las barreras en muchas ocasiones se convierten en obstáculos
insuperables que nos obligan a renunciar a ciertas actividades o a
alterar la marcha normal de nuestra vida.
Las barreras en las casas y edificios, en las calles, en los
transportes, la falta de solidaridad por parte de nuestros
conciudadanos, esos que estacionan sus vehículos en los pasos de
peatones y rampas, los que aparcan en lugares reservados a
minusválidos, todo eso hace que lo que para otros el llevar una vida
normal, ir a comprar, al trabajo, al colegio, al cine, a pasear, etc.
muchas veces eso se convierta en una tarea titánica, y otras, que sea
sencillamente imposible para personas con movilidad reducida, tanto
por el estado actual de nuestra ciudad, sus servicios, y la falta de
solidaridad y concienciación.
Quisiera recordar a las personas responsables de cada tema, que la
ciudad la hacemos todas las personas que habitamos en ella, y que
todos tenemos los mismos deberes, cierto, pero también es cierto que
no siempre los mismos derechos.
Y recordar a
todas las personas, y muy especialmente a las que tienen una movilidad
reducida, que recuerden que la vida es movimiento. Que denuncien todas
las barreras que les impiden, nos impiden tener una buena calidad de
vida, y una vida más autónoma.
JOSE LUIS JULIAN JUSTICIA – PRESIDENTE –
jjjusti@hotmail.com
Reus Tarragona España.
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